amelita
Poeta adicto al portal
Navego en un paisaje surrealista
entre un río de colores azulados,
un canto de sirena en mi resuena,
mientras en una mesa nos sentamos,
a degustar el té de las ausencias.
Afuera esta lloviendo y hace frío,
nostálgica la tarde va muriendo,
agoniza en mis manos sin que pueda
devolverle los sueños y su brillo.
Las lágrimas se vuelven nubes grises,
se tiñe el horizonte de sol rojo.
Se apagan los susurros en el viento,
caen las hojas secas a un abismo
donde solo los crujidos sobreviven.
La noche se abre paso presurosa,
crecen sombras oscuras en tu piel,
tu boca esta reseca, esta vacía,
tus manos languidecen están mudas,
tus palabras son dudas en torrentes,
tus ojos en sus cuencas tienen lunas,
que dibujan con saña el desencanto,
no se como traerte de regreso
para borrar de un tajo tu amargura,
y darte un corazón que resplandezca.
con la tibieza de mi mar en calma.
entre un río de colores azulados,
un canto de sirena en mi resuena,
mientras en una mesa nos sentamos,
a degustar el té de las ausencias.
Afuera esta lloviendo y hace frío,
nostálgica la tarde va muriendo,
agoniza en mis manos sin que pueda
devolverle los sueños y su brillo.
Las lágrimas se vuelven nubes grises,
se tiñe el horizonte de sol rojo.
Se apagan los susurros en el viento,
caen las hojas secas a un abismo
donde solo los crujidos sobreviven.
La noche se abre paso presurosa,
crecen sombras oscuras en tu piel,
tu boca esta reseca, esta vacía,
tus manos languidecen están mudas,
tus palabras son dudas en torrentes,
tus ojos en sus cuencas tienen lunas,
que dibujan con saña el desencanto,
no se como traerte de regreso
para borrar de un tajo tu amargura,
y darte un corazón que resplandezca.
con la tibieza de mi mar en calma.
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