Ausencia

Carrlos Yescas

Poeta recién llegado
Me despierta la amargura de la mañana,
con un sol desvanecido buscando la tierra.

Algo hay que se esconde tras tu silueta,
como mariposa atrapada por la flor;
lo adivino porque la breve luz te dibuja como a una lágrima,
como una gota de sal que se va alargando
hasta no sé dónde, hasta perderse entre los gusanos del olvido.

Aquí estamos, aferrados ahora a las palabras,
porque las manos se han vuelto navajas
en este irse hasta la ausencia y volver sin ser nada.

Nos quedan los intactos latidos de la piel
que son, ahora, solo naufragios trágicos del tiempo,
olas de olvido de este mar, antaño a-zu-lado,
convertido ahora en a-zu-lejos,

haciendo de tu cuerpo otra carta de despedida
viajando entre la escarcha de la ceniza,
y yo como siempre, queriéndote, queriéndote, queriéndote,
pero extrañándote todavía…

Escrito por Carlos Yescas Alvarado cada noche.
 
Me despierta la amargura de la mañana,
con un sol desvanecido buscando la tierra.

Algo hay que se esconde tras tu silueta,
como mariposa atrapada por la flor;
lo adivino porque la breve luz te dibuja como a una lágrima,
como una gota de sal que se va alargando
hasta no sé dónde, hasta perderse entre los gusanos del olvido.

Aquí estamos, aferrados ahora a las palabras,
porque las manos se han vuelto navajas
en este irse hasta la ausencia y volver sin ser nada.

Nos quedan los intactos latidos de la piel
que son, ahora, solo naufragios trágicos del tiempo,
olas de olvido de este mar, antaño a-zu-lado,
convertido ahora en a-zu-lejos,

haciendo de tu cuerpo otra carta de despedida
viajando entre la escarcha de la ceniza,
y yo como siempre, queriéndote, queriéndote, queriéndote,
pero extrañándote todavía…

Escrito por Carlos Yescas Alvarado cada noche.


Precioso poema, sigue asi Carlos.
Mis estrellas y un abrazo para ti.
 
Me despierta la amargura de la mañana,
con un sol desvanecido buscando la tierra.

Algo hay que se esconde tras tu silueta,
como mariposa atrapada por la flor;
lo adivino porque la breve luz te dibuja como a una lágrima,
como una gota de sal que se va alargando
hasta no sé dónde, hasta perderse entre los gusanos del olvido.

Aquí estamos, aferrados ahora a las palabras,
porque las manos se han vuelto navajas
en este irse hasta la ausencia y volver sin ser nada.

Nos quedan los intactos latidos de la piel
que son, ahora, solo naufragios trágicos del tiempo,
olas de olvido de este mar, antaño a-zu-lado,
convertido ahora en a-zu-lejos,

haciendo de tu cuerpo otra carta de despedida
viajando entre la escarcha de la ceniza,
y yo como siempre, queriéndote, queriéndote, queriéndote,
pero extrañándote todavía…

Escrito por Carlos Yescas Alvarado cada noche.


Que bonitas palabras,saludos Carlos :)
 

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