MARIO CUADROS
Intento de poeta
Mujer,
me estoy perdiendo sin tu cercana presencia.
Ya no está la resaca
que me dejaba el fulgor de tus caricias.
Ni la justa complicidad
de dos almas que se regocijan.
Me estoy perdiendo en un mar de angustia.
Me alejo de mi utopía amada.
Donde siempre llegaba
guiado por el eje hitórico de tu mirada.
Mirada que contaba las batallas ganadas.
Ahora el silencio
me cuenta las batallas perdidas.
Con cantos amalgamados con el dolor de tu ausencia.
Tu ausencia,
no hay peor soedad que tu ausencia.
No hay peor ausencia que me da esta soledad.
El cielo si achica hasta mi cabeza.
El aire se espesa.
La tierra se hunde en mis pies.
Eres más necesaria que la zangre que me habita.
Y más penosa que mi misma muerte.
Sin tu tangible beso sosegado.
Dejo de entender la razón de mirar un bello amanecer.
Un horizonte de mar.
Sólo dejo en mi pensar, el dolor.
me estoy perdiendo sin tu cercana presencia.
Ya no está la resaca
que me dejaba el fulgor de tus caricias.
Ni la justa complicidad
de dos almas que se regocijan.
Me estoy perdiendo en un mar de angustia.
Me alejo de mi utopía amada.
Donde siempre llegaba
guiado por el eje hitórico de tu mirada.
Mirada que contaba las batallas ganadas.
Ahora el silencio
me cuenta las batallas perdidas.
Con cantos amalgamados con el dolor de tu ausencia.
Tu ausencia,
no hay peor soedad que tu ausencia.
No hay peor ausencia que me da esta soledad.
El cielo si achica hasta mi cabeza.
El aire se espesa.
La tierra se hunde en mis pies.
Eres más necesaria que la zangre que me habita.
Y más penosa que mi misma muerte.
Sin tu tangible beso sosegado.
Dejo de entender la razón de mirar un bello amanecer.
Un horizonte de mar.
Sólo dejo en mi pensar, el dolor.