sebastianm
Poeta recién llegado
I
La ausencia desgarra el corazón
De aquel que ama en silencio,
Sin saber que el olvido presente,
Tiñe recuerdos de negro.
Las puertas abiertas
Cerradas están,
Y los murmullos y voces
Danzan con sus ecos.
Por las calles con indiferencia,
Camina el hombre feliz
En tiempos de la locura.
Hoy grita a los cretinos
El castigo de su alma,
Sin saber de certezas ni mentiras.
De aquel que en sus brazos muere
De aquel que en sus brazos nace.
Y camino hacia el barrio
De casas grises y oscuras,
Donde vive la madre de todos
Y el padre de ese,
Cruzando calles y plazas
En que antaño había juegos,
Se encuentra pidiendo limosna
Algún dios y sus santos en fila
Allí donde el olor de flores ceso,
Donde los canteros son solo piedra,
Calle abajo
La vieja construcción que la cobijaba,
La mole gris de cemento negro
Se levanta triunfante cruzando el baldío,
Hacia el cielo se estiran sus terrazas
Y sus ventanas ojos de muertos son.
Y buscar por sus rincones
Que en otros tiempos fueron luz,
Aquella figura que sonrió apenas.
Para golpear en el suelo
Con pazos de bailes prestados,
Taco, suela y planta
Y sentir en el cuerpo
El fantasma de la que fue.
Ya no hay lugar en los cuartos
De camas vacías que han perdido calor,
De muebles marcados y viejos
Que ya no guardan el secreto inútil.
En el suelo de madera de flacos listones
Los tacones de putas que dejan sus huellas,
Dando placeres ajenos
A hombres desnudos de vida y pasión.
Ya no tiene sentido recorrer
Los pasillos del viejo edificio,
Escritos en sus paredes mil leyendas
Grafitis y pedidos de ayuda.
Los espíritus que habitan en él
Ya carecen de la osadía del susto,
Y entre tanta mugre y miserias
Jamás podre hallarme.
II
Dios invento al paraíso
Que regalo en malas manos,
Despreciado, castigo a los pecadores,
Vara en mano les prohibió el placer,
Serpiente maldita de lengua bípeda,
Que besas a dios agradeciendo,
La entrega de semejante creación
La del hombre y su estupidez.
Es hermosa la imagen
Soy yo dentro de ti,
Dentro de tu cuerpo atado a un árbol
Dentro de tu alma que desgarro a besos,
Mil brazos te sostienen
Y mis brazos solo acarician,
Mil bocas te besan
Y mi boca no sabe tu nombre.
La foto dentro de la biblia
Sacada de un armario quebrado,
De madera despintada y húmeda,
Apenas mis yemas la rosan
Para saber si es verdad,
Que un día,
Un día cualquiera,
Te conté mis sueños de Rey.
En mis manos el papel se dobla
Los dedos trabajan solícitos en destruir,
Un pasado que el corazón niega,
Ya no importa,
Solo el amor la mantenía intacta,
¿Pero ahora? ¿Para qué?
Sana, rota,
No deja de ser una absurda foto.
Un fantasma me guio a aquella habitación
La única con luz en el infeliz edificio.
Una cama, un armario,
Una mesa de luz, un espejo,
Y sombras, ¡nuestras sombras!
¡Respiran!, ¡bailan!, ¡cogen!, ¡lloran!
Ríen, y se regalan vida
¿Cómo olvidar que se fue feliz?
En un tiempo los sueños
Fueron esperanza,
Caminos que se recorrían con facilidad
De la mano de quien el afecto era único,
En un tiempo
Todo era diferente,
La luz de una lámpara poseía vida
Ella me abrazaba y me besaba.
El techo tiene una mancha,
¿Pero quien la va a notar?
Nadie,
Si en estos cuarto ya nadie vive
Ni muere,
¡Desierta!, ¡carajo despierta!
Señor es un colchón no va a despertar
Salgamos señor, antes que la locura lo habite.
Bajar esas escaleras por última vez
Como si se bajara hacia el infierno.
La anterior fue con ella
Yo adelante y ella atrás,
Casi saltábamos los escalones
Solo queríamos llegar a la calle,
Y separarnos.
Y vaya si lo logramos, ¡puta que lo logramos!
III
La calle, nuevamente la calle
Me siento un invitado de lujo en ella
Como decirlo,
No pertenezco a ella,
Ni a sus adoquines, asfaltos
Veredas, ni basurales,
Pero poco a poco
Ella me va tragando.
Se dice que por las calles adyacentes
Los perros abandonados que la recorren,
Eran hombres que al nacer,
El talento de ser amados les falto,
Castigo insoportable
Desear, y ni siquiera,
Ni por lastima
La mirada de Dios.
En manadas van por las ciudades
Buscando,
Con la lengua afuera jadeando ¿Qué va?
Si a nadie le importa.
Uno solo los ve pasar,
Molesto, porque cortan el paso,
Ensucian con sus mierdas las veredas,
Y nuestros resentimientos.
Amantes perros
Llenos de rabia y dolor
Que nunca conocieron el ¿Amor?
Amantes perros
O antiguos amantes,
Ellos aman con tanta fuerza
Que satanás le regalo,
Ser el animal de su pasión.
Y así hoy vago
Por esas calles infinitas
A los ojo de quienes saben
Que busco a
Sé que la perdí que nunca la encontraré
Pero la busco en otras
Cuyo beso me transforme
Como sapo a príncipe azul.
Rueda el juego,
Rueda que te rueda,
Saltemos, tomémonos de las manos,
Riamos,
¡Ven! reí conmigo
¿No quieres?
Que estoy loco
¡¿Y qué importa ya?!
No hay tiempo
Me dijo un anciano,
Ve por allá
Me dijo un estúpido,
Ven por acá,
Me dijo un niño,
Le pregunto a una madre
Que se quedó callada.
Ya no busco,
No tengo que,
Y los días ya no son perros,
Visito otras vidas, otros recuerdos
Otros sabores a distintos encuentros,
Pero..
Siempre abra.
Un recuerdo para ella.
La ausencia desgarra el corazón
De aquel que ama en silencio,
Sin saber que el olvido presente,
Tiñe recuerdos de negro.
Las puertas abiertas
Cerradas están,
Y los murmullos y voces
Danzan con sus ecos.
Por las calles con indiferencia,
Camina el hombre feliz
En tiempos de la locura.
Hoy grita a los cretinos
El castigo de su alma,
Sin saber de certezas ni mentiras.
De aquel que en sus brazos muere
De aquel que en sus brazos nace.
Y camino hacia el barrio
De casas grises y oscuras,
Donde vive la madre de todos
Y el padre de ese,
Cruzando calles y plazas
En que antaño había juegos,
Se encuentra pidiendo limosna
Algún dios y sus santos en fila
Allí donde el olor de flores ceso,
Donde los canteros son solo piedra,
Calle abajo
La vieja construcción que la cobijaba,
La mole gris de cemento negro
Se levanta triunfante cruzando el baldío,
Hacia el cielo se estiran sus terrazas
Y sus ventanas ojos de muertos son.
Y buscar por sus rincones
Que en otros tiempos fueron luz,
Aquella figura que sonrió apenas.
Para golpear en el suelo
Con pazos de bailes prestados,
Taco, suela y planta
Y sentir en el cuerpo
El fantasma de la que fue.
Ya no hay lugar en los cuartos
De camas vacías que han perdido calor,
De muebles marcados y viejos
Que ya no guardan el secreto inútil.
En el suelo de madera de flacos listones
Los tacones de putas que dejan sus huellas,
Dando placeres ajenos
A hombres desnudos de vida y pasión.
Ya no tiene sentido recorrer
Los pasillos del viejo edificio,
Escritos en sus paredes mil leyendas
Grafitis y pedidos de ayuda.
Los espíritus que habitan en él
Ya carecen de la osadía del susto,
Y entre tanta mugre y miserias
Jamás podre hallarme.
II
Dios invento al paraíso
Que regalo en malas manos,
Despreciado, castigo a los pecadores,
Vara en mano les prohibió el placer,
Serpiente maldita de lengua bípeda,
Que besas a dios agradeciendo,
La entrega de semejante creación
La del hombre y su estupidez.
Es hermosa la imagen
Soy yo dentro de ti,
Dentro de tu cuerpo atado a un árbol
Dentro de tu alma que desgarro a besos,
Mil brazos te sostienen
Y mis brazos solo acarician,
Mil bocas te besan
Y mi boca no sabe tu nombre.
La foto dentro de la biblia
Sacada de un armario quebrado,
De madera despintada y húmeda,
Apenas mis yemas la rosan
Para saber si es verdad,
Que un día,
Un día cualquiera,
Te conté mis sueños de Rey.
En mis manos el papel se dobla
Los dedos trabajan solícitos en destruir,
Un pasado que el corazón niega,
Ya no importa,
Solo el amor la mantenía intacta,
¿Pero ahora? ¿Para qué?
Sana, rota,
No deja de ser una absurda foto.
Un fantasma me guio a aquella habitación
La única con luz en el infeliz edificio.
Una cama, un armario,
Una mesa de luz, un espejo,
Y sombras, ¡nuestras sombras!
¡Respiran!, ¡bailan!, ¡cogen!, ¡lloran!
Ríen, y se regalan vida
¿Cómo olvidar que se fue feliz?
En un tiempo los sueños
Fueron esperanza,
Caminos que se recorrían con facilidad
De la mano de quien el afecto era único,
En un tiempo
Todo era diferente,
La luz de una lámpara poseía vida
Ella me abrazaba y me besaba.
El techo tiene una mancha,
¿Pero quien la va a notar?
Nadie,
Si en estos cuarto ya nadie vive
Ni muere,
¡Desierta!, ¡carajo despierta!
Señor es un colchón no va a despertar
Salgamos señor, antes que la locura lo habite.
Bajar esas escaleras por última vez
Como si se bajara hacia el infierno.
La anterior fue con ella
Yo adelante y ella atrás,
Casi saltábamos los escalones
Solo queríamos llegar a la calle,
Y separarnos.
Y vaya si lo logramos, ¡puta que lo logramos!
III
La calle, nuevamente la calle
Me siento un invitado de lujo en ella
Como decirlo,
No pertenezco a ella,
Ni a sus adoquines, asfaltos
Veredas, ni basurales,
Pero poco a poco
Ella me va tragando.
Se dice que por las calles adyacentes
Los perros abandonados que la recorren,
Eran hombres que al nacer,
El talento de ser amados les falto,
Castigo insoportable
Desear, y ni siquiera,
Ni por lastima
La mirada de Dios.
En manadas van por las ciudades
Buscando,
Con la lengua afuera jadeando ¿Qué va?
Si a nadie le importa.
Uno solo los ve pasar,
Molesto, porque cortan el paso,
Ensucian con sus mierdas las veredas,
Y nuestros resentimientos.
Amantes perros
Llenos de rabia y dolor
Que nunca conocieron el ¿Amor?
Amantes perros
O antiguos amantes,
Ellos aman con tanta fuerza
Que satanás le regalo,
Ser el animal de su pasión.
Y así hoy vago
Por esas calles infinitas
A los ojo de quienes saben
Que busco a
Sé que la perdí que nunca la encontraré
Pero la busco en otras
Cuyo beso me transforme
Como sapo a príncipe azul.
Rueda el juego,
Rueda que te rueda,
Saltemos, tomémonos de las manos,
Riamos,
¡Ven! reí conmigo
¿No quieres?
Que estoy loco
¡¿Y qué importa ya?!
No hay tiempo
Me dijo un anciano,
Ve por allá
Me dijo un estúpido,
Ven por acá,
Me dijo un niño,
Le pregunto a una madre
Que se quedó callada.
Ya no busco,
No tengo que,
Y los días ya no son perros,
Visito otras vidas, otros recuerdos
Otros sabores a distintos encuentros,
Pero..
Siempre abra.
Un recuerdo para ella.