Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
Cuando estabas aquí,
el tiempo se congelaba en tus ojos,
cuando estabas aquí,
la música se intimidaba en tu presencia.
Cuando estabas aquí,
la alegría era eterna,
la canción interminable.
Cuanto extraño el aureo brillo de tus ojos,
el azucarado dulce sonido de tu voz,
los momentos estáticos de mi mente,
al contemplar tu extraña belleza.
Hoy sólo me queda tu ausencia,
y el deseo de eslabonar mi alma a tu alma,
más allá del tiempo y la distancia.
La guitarra colgada en la pared,
las habitaciones vacías de la casa,
el jardín que se marcha en despedida,
porque tampoco soporta tu partida.
En la calle dibujo tu silueta,
tu voz la escucho en otra boca,
pregunto al cielo buscando una respuesta,
y el silencio pasa sin tocar la puerta.
No sé dónde te haz ído,
en que lugar te escondes,
no sé, si te he perdido,
o sólo tengo un nombre.
Una palabra basta...
Una lágrima cuenta,
mil amores no pueden,
superar tu presencia...
Me quedo con lo simple y lo complejo de vivir tu ausencia.
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