Birbiloke
Poeta adicto al portal
Qué queda,
después de ti,
adentrarse en su bosque verde
ranura y penumbra
que todo lo traga
recorriendo su angosto pecho
gemidos que arañan la espalda.
La calma no sosiega
no espera la brisa
su caricia de viento.
Permanece quieta y silenciosa
en la quietud del lago
temblando entre los dedos
enmascarado miedo de placer.
Mientras, juegan con flores
pasando la pelota
náyades qué
ríen sus encantos
su desperdicio
que el tiempo vuela
de una mano a otra
como una paloma mensajera
un ramito de violetas tu pico
tu boca.
después de ti,
adentrarse en su bosque verde
ranura y penumbra
que todo lo traga
recorriendo su angosto pecho
gemidos que arañan la espalda.
La calma no sosiega
no espera la brisa
su caricia de viento.
Permanece quieta y silenciosa
en la quietud del lago
temblando entre los dedos
enmascarado miedo de placer.
Mientras, juegan con flores
pasando la pelota
náyades qué
ríen sus encantos
su desperdicio
que el tiempo vuela
de una mano a otra
como una paloma mensajera
un ramito de violetas tu pico
tu boca.