Ausencia

Miriam Camelo

Poeta recién llegado


Y en la lejanía, tu patria ancestral
Azteca e imperiosa,
madura cicatriz de nobleza
que forja tu linaje.

A esa tierra, mi insomnio alcanza,
arde bajo mis plantas
el agobio de tu silencio
y los párpados,
labios que se pronuncian
validan la nostalgia
en la humedad de mis ojos.

Horas aromatizadas de poesía
se disipan entre las sombras,
sumerjo mi nada
entre las palmas de la ausencia
y tu imagen,
góndolas de luz
arriban a la memoria,
caricias de media noche
para la piel
que se cierra entre recuerdos.

Tu lejanía, sorbo agridulce que engaña.
Silencio de tus manos
de tu boca y de tu risa,
silencio de tu voz
de tu aroma y de tus huesos,
silencios que se multiplican,
silencios y más silencios
que, como pájaros heridos
picotean mis costados.

Ausencia que lame mis hombros
para ponerme triste,
cierra candados entre mis piernas
y titula mi soledad
para invocar tu nombre,
ausencia en mis costillas
por el aire enrarecido,
emigran los suspiros
como peces de colores
en busca de los charcos
de tu lado izquierdo.
 
Última edición:

Y en la lejanía, tu patria ancestral
Azteca e imperiosa,
madura cicatriz de nobleza
que forja tu linaje.

A esa tierra, mi insomnio alcanza,
arde bajo mis plantas
el agobio de tu silencio
y los párpados,
labios que se pronuncian
validan la nostalgia
en la humedad de mis ojos.

Horas aromatizadas de poesía
se disipan entre las sombras,
sumerjo mi nada
entre las palmas de la ausencia
y tu imagen,
góndolas de luz
arriban a la memoria,
caricias de media noche
para la piel
que se cierra entre recuerdos.

Tu lejanía, sorbo agridulce que engaña.
Silencio de tus manos
de tu boca y de tu risa,
silencio de tu voz
de tu aroma y de tus huesos,
silencios que se multiplican,
silencios y más silencios
que, como pájaros heridos
picotean mis costados.

Ausencia que lame mis hombros
para ponerme triste,
cierra candados entre mis piernas
y titula mi soledad
para invocar tu nombre,
ausencia en mis costillas
por el aire enrarecido,
emigran los suspiros
como peces de colores
en busca de los charcos
de tu lado izquierdo.
Muy buen poema.
Ha sido un placer la lectura.
Gran abrazo.
 

Y en la lejanía, tu patria ancestral
Azteca e imperiosa,
madura cicatriz de nobleza
que forja tu linaje.

A esa tierra, mi insomnio alcanza,
arde bajo mis plantas
el agobio de tu silencio
y los párpados,
labios que se pronuncian
validan la nostalgia
en la humedad de mis ojos.

Horas aromatizadas de poesía
se disipan entre las sombras,
sumerjo mi nada
entre las palmas de la ausencia
y tu imagen,
góndolas de luz
arriban a la memoria,
caricias de media noche
para la piel
que se cierra entre recuerdos.

Tu lejanía, sorbo agridulce que engaña.
Silencio de tus manos
de tu boca y de tu risa,
silencio de tu voz
de tu aroma y de tus huesos,
silencios que se multiplican,
silencios y más silencios
que, como pájaros heridos
picotean mis costados.

Ausencia que lame mis hombros
para ponerme triste,
cierra candados entre mis piernas
y titula mi soledad
para invocar tu nombre,
ausencia en mis costillas
por el aire enrarecido,
emigran los suspiros
como peces de colores
en busca de los charcos
de tu lado izquierdo.
Espacios de nostalgia, invocacion de ingredientes tristes que se atraviesan
en ese ritmo de unos sentimientos que son telon de suspiros interiores.
bellissimol saludos amables de luzyabsenta
 

Y en la lejanía, tu patria ancestral
Azteca e imperiosa,
madura cicatriz de nobleza
que forja tu linaje.

A esa tierra, mi insomnio alcanza,
arde bajo mis plantas
el agobio de tu silencio
y los párpados,
labios que se pronuncian
validan la nostalgia
en la humedad de mis ojos.

Horas aromatizadas de poesía
se disipan entre las sombras,
sumerjo mi nada
entre las palmas de la ausencia
y tu imagen,
góndolas de luz
arriban a la memoria,
caricias de media noche
para la piel
que se cierra entre recuerdos.

Tu lejanía, sorbo agridulce que engaña.
Silencio de tus manos
de tu boca y de tu risa,
silencio de tu voz
de tu aroma y de tus huesos,
silencios que se multiplican,
silencios y más silencios
que, como pájaros heridos
picotean mis costados.

Ausencia que lame mis hombros
para ponerme triste,
cierra candados entre mis piernas
y titula mi soledad
para invocar tu nombre,
ausencia en mis costillas
por el aire enrarecido,
emigran los suspiros
como peces de colores
en busca de los charcos
de tu lado izquierdo.
Creo que entre la ausencia misma es donde emergen las emociones más puras y vehementes.
Tu poema es bello y plagado de grandes imágenes, pero también de sentir.
Enhorabuena
Saludos
 
Sra.MARISOL buenas tardes. Gracias por su generosidad con este poema. Su mirada persiste en la ventana. Bendiciones del universo.
 

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