Alexiz
Poeta adicto al portal
Soliloquio sobre una virtud efímera
y empequeñecedora, que locuaz recitas
para el beneplácito de la concurrencia:
aquella que habita casual en tu conciencia
y anda con dulzura benemérita y aturdidora.
Palabras que en refrán anónimo,
con penas en el alma regalaste,
y que sin más desprecias
por oblicuas y obliterantes,
por inicuas y penetrantes.
Otros considerarán lo que no aprecias
como algo noble y desafiante:
elocuente elucubración y faena
liberadora de cadenas.
Así usaste la palabra como espada
para cortar los vientos,
y huiste al ver que de la nada
derramábanse millares de lamentos.
Aquel augurio trazó en el firmamento
un mural de aullidos por la espada
que mató tantos momentos.
Y hoy ya no queda nada,
en ti ya nada queda,
hoy ya nada... en ti, nada
y empequeñecedora, que locuaz recitas
para el beneplácito de la concurrencia:
aquella que habita casual en tu conciencia
y anda con dulzura benemérita y aturdidora.
Palabras que en refrán anónimo,
con penas en el alma regalaste,
y que sin más desprecias
por oblicuas y obliterantes,
por inicuas y penetrantes.
Otros considerarán lo que no aprecias
como algo noble y desafiante:
elocuente elucubración y faena
liberadora de cadenas.
Así usaste la palabra como espada
para cortar los vientos,
y huiste al ver que de la nada
derramábanse millares de lamentos.
Aquel augurio trazó en el firmamento
un mural de aullidos por la espada
que mató tantos momentos.
Y hoy ya no queda nada,
en ti ya nada queda,
hoy ya nada... en ti, nada
Última edición: