L
lluvia
Invitado
Me gusta verte perecer
en la cúspide de tu yo,
como el tamo impelido
por una brisa de ésas
que resuenan a través de las
paredes y tiembla mi tejido
interior como cuando Aby hace
un vibrato en su violín o
como las hojas en un árbol
en días de octubre se agarran
fuerte para no caer, pero
no, poco a poco el árbol se
desnuda y no queda más
que abandono.
Hoy, que soy tan infeliz,
que suelo arrancarme
la piel demasiado lento
y que no tengo más que ganas,
quiero ser un poco más
sádicamente ignorante,
que un día de lluvia
no me escriba melodías
entre los párpados y unas
lágrimas brillando en las pupilas
no se me hagan hermosas, y que
la sangre chorreando por los poros
no se me haga poético...
... ya nada me sorprende,
suele ser todo tan mediocre
como las noches en vela llorando
tu nombre
y aquella poca fe que grita en
susurros "respira" "respira",
y tú y yo obedecemos.
La anarquía siempre muere
entre tus piernas y me convences
demasiado rápido,
y soy feliz por menos de 7 segundos
y después te vas, y me voy, y me dejo ahí,
ahí estoy congelada, feliz y me miro y recuerdo,
y respiro porque tal vez vuelva a suceder,
pero no, poco a poco la distancia
abarca y todo es sombra, de ti.
Tal vez, la perfección
sea lo caótico de ti y de mí,
aquellas noches caminando a solas
por esta gran ciudad buscándonos,
noches de sexo con extraños, intentando
besar la obsesión de lo completo
cuando no existe ni la mitad de mí, de ti,
de nosotros.
Un cuchillo partiendo un naranja. Flash
entre los parpadeos de tus piernas, y tu olor. Cierro
los ojos y no estás, los abro y te vas, y
todo sigue. Menos yo. Te miro
auto-destruirte y me doy cuenta de que no
soy la única que me hago daño, y por un segundo
no me siento tan sola.
en la cúspide de tu yo,
como el tamo impelido
por una brisa de ésas
que resuenan a través de las
paredes y tiembla mi tejido
interior como cuando Aby hace
un vibrato en su violín o
como las hojas en un árbol
en días de octubre se agarran
fuerte para no caer, pero
no, poco a poco el árbol se
desnuda y no queda más
que abandono.
Hoy, que soy tan infeliz,
que suelo arrancarme
la piel demasiado lento
y que no tengo más que ganas,
quiero ser un poco más
sádicamente ignorante,
que un día de lluvia
no me escriba melodías
entre los párpados y unas
lágrimas brillando en las pupilas
no se me hagan hermosas, y que
la sangre chorreando por los poros
no se me haga poético...
... ya nada me sorprende,
suele ser todo tan mediocre
como las noches en vela llorando
tu nombre
y aquella poca fe que grita en
susurros "respira" "respira",
y tú y yo obedecemos.
La anarquía siempre muere
entre tus piernas y me convences
demasiado rápido,
y soy feliz por menos de 7 segundos
y después te vas, y me voy, y me dejo ahí,
ahí estoy congelada, feliz y me miro y recuerdo,
y respiro porque tal vez vuelva a suceder,
pero no, poco a poco la distancia
abarca y todo es sombra, de ti.
Tal vez, la perfección
sea lo caótico de ti y de mí,
aquellas noches caminando a solas
por esta gran ciudad buscándonos,
noches de sexo con extraños, intentando
besar la obsesión de lo completo
cuando no existe ni la mitad de mí, de ti,
de nosotros.
Un cuchillo partiendo un naranja. Flash
entre los parpadeos de tus piernas, y tu olor. Cierro
los ojos y no estás, los abro y te vas, y
todo sigue. Menos yo. Te miro
auto-destruirte y me doy cuenta de que no
soy la única que me hago daño, y por un segundo
no me siento tan sola.