Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No recuerdo el sabor de tus labios
los olvidé al cumplir un mes sin besarnos,
los olvidé como si nunca los hubiera probado
y aún así, aún así no se me antoja colorearlos.
Alguna vez fueron mi sabor favorito,
hoy simplemente me repito para mis adentros
que no tengo tu sabor entre los míos
y no sé si está bien, ya no soy tan cuervo.
Antes se me daba bien mirar tu cuerpo desnudo
y lo fotografiaba para soñarlo sólo mío,
antes me lo devoraba sin prejuicio ninguno
y hoy ya no me excita ver tu espalda ni tu muslo.
Fue ayer cuando nos besamos siempre al mirarnos
y nos amábamos como locos en cada rincón,
fue ayer y ese ayer no cambió a hoy
y hoy es mucho si nos saludamos.
Ayer gritaba tu nombre mientras me amabas
y te sentía una con mi alma que vivía,
hoy estoy recostado a la cama
poniendo letras a esta autobiografía.
Dejemos que se cocine lo que quede de arroz
porque el amor que tuvimos se ha quemado,
las cenizas que empolvan el colchón
son señal de que ya no nos buscamos.
Hoy estamos buscando no besarnos
y yo le pongo letras a esta autobiografía,
tus curvas se alejaron de mis manos
y ninguno de los dos pone fin a esta apatía.
los olvidé al cumplir un mes sin besarnos,
los olvidé como si nunca los hubiera probado
y aún así, aún así no se me antoja colorearlos.
Alguna vez fueron mi sabor favorito,
hoy simplemente me repito para mis adentros
que no tengo tu sabor entre los míos
y no sé si está bien, ya no soy tan cuervo.
Antes se me daba bien mirar tu cuerpo desnudo
y lo fotografiaba para soñarlo sólo mío,
antes me lo devoraba sin prejuicio ninguno
y hoy ya no me excita ver tu espalda ni tu muslo.
Fue ayer cuando nos besamos siempre al mirarnos
y nos amábamos como locos en cada rincón,
fue ayer y ese ayer no cambió a hoy
y hoy es mucho si nos saludamos.
Ayer gritaba tu nombre mientras me amabas
y te sentía una con mi alma que vivía,
hoy estoy recostado a la cama
poniendo letras a esta autobiografía.
Dejemos que se cocine lo que quede de arroz
porque el amor que tuvimos se ha quemado,
las cenizas que empolvan el colchón
son señal de que ya no nos buscamos.
Hoy estamos buscando no besarnos
y yo le pongo letras a esta autobiografía,
tus curvas se alejaron de mis manos
y ninguno de los dos pone fin a esta apatía.