PAIRO
Poeta recién llegado
AUTOCOMPASIÓN.
Esta vez no se que hacer,
soy como aquel que navega
sin saber donde parar,
como aquél que se asfixia
por no saber respirar.
soy como aquel que navega
sin saber donde parar,
como aquél que se asfixia
por no saber respirar.
Y me desangro cada noche
por no saberte olvidar,
tal vez por que se quedo conmigo
la sombra que te debió acompañar.
por no saberte olvidar,
tal vez por que se quedo conmigo
la sombra que te debió acompañar.
Mira que mi corazón ignoto
sin tu presencia se inquieta
y Se convierte en el ave
que cansada se desploma,
que se derrumba en la nada
y se pierde en las sombras.
sin tu presencia se inquieta
y Se convierte en el ave
que cansada se desploma,
que se derrumba en la nada
y se pierde en las sombras.
Por que sin ti,
solo me queda el llanto,
el llanto del ermitaño,
que se convierte en esclavo
de sus propios miedos.
solo me queda el llanto,
el llanto del ermitaño,
que se convierte en esclavo
de sus propios miedos.
Por que en el lamento del trueno,
me persigue mi tormenta
y se convierte en el himno,
que mi espalda lleva.
me persigue mi tormenta
y se convierte en el himno,
que mi espalda lleva.
Pero el dolor que provocas,
coquetea con mi existencia,
como si fuera el peligro,
algo innato a mí destino.
coquetea con mi existencia,
como si fuera el peligro,
algo innato a mí destino.
Y me dueles y te admiro,
y te quiero y te odio,
lo que causa en mi cabeza,
la completa imprecisión,
de no saber donde termina,
lo que nunca comenzó.
y te quiero y te odio,
lo que causa en mi cabeza,
la completa imprecisión,
de no saber donde termina,
lo que nunca comenzó.
El refugio que me queda,
es la vana esperanza,
de que en tu vuelo azorado
y cuando este mas derrumbado,
apunto de padecer,
tu mirada hacia el pasado,
encuentre en mí ,
lo que aun no has encontrado.
es la vana esperanza,
de que en tu vuelo azorado
y cuando este mas derrumbado,
apunto de padecer,
tu mirada hacia el pasado,
encuentre en mí ,
lo que aun no has encontrado.
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