Autodialéctica de ojos

Engelchen

Poeta recién llegado
AUTODIALÉCTICA DE OJOS



En constante expiración

se halla una inquietud

que me perseguía y limitaba antes.

En continua exaltación

se encuentra radiante

mi más profunda virtud.

Aspiro a domarla

en los espasmos y las gotas de luz

que pellizcan alrededor,

permanentemente.



¡Pero no te fijes mucho en mí y percibirás

el movimiento que sigue y sigue,

que acelera el cable,

que quema más y más,

liando el Big Crunch

sin dar más cuerda al cierre!



Me deshaces, me arrancas.

Me transformas,

me exportas a otro mundo.

Superfluamente me exhumo

y me vuelves al todo y a la nada.



Me asusta, me aturde reconocerlo,

pero todo el amor que llevo dentro

me aclama,

todo el buen sentimiento

reclama,

me persigue en el talento,

desafinando el acierto,

ensimismándome la mirada.

Todo en mí empuja y abrasa;

me trae viejos momentos

sin caza del magnetismo inmenso

que me aferra y destapa.



No tanto me descubrieron

y el camino era mucho más fácil;

ahora de mí, victorioso,

te apoderas grácil

como nunca otros nombres

me socorrieron:

tú, perspicaz caballero.
 
AUTODIALÉCTICA DE OJOS



En constante expiración

se halla una inquietud

que me perseguía y limitaba antes.

En continua exaltación

se encuentra radiante

mi más profunda virtud.

Aspiro a domarla

en los espasmos y las gotas de luz

que pellizcan alrededor,

permanentemente.



¡Pero no te fijes mucho en mí y percibirás

el movimiento que sigue y sigue,

que acelera el cable,

que quema más y más,

reuniendo el Big Crunch

que no da más cuerda al cierre!



Me deshaces, me arrancas.

Me transformas,

me exportas a otro mundo.

Superfluamente me exhumo

y me vuelves al todo y a la nada.



Me asusta, me aturde reconocerlo,

pero todo el amor que llevo dentro

me aclama,

todo el buen sentimiento

reclama,

me persigue en el talento,

desafinando el acierto,

ensimismándome la mirada.

Todo en mí empuja y abrasa;

me trae viejos momentos

sin caza del magnetismo inmenso

que me aferra y destapa.



No tanto me descubrieron

y el camino era mucho más fácil;

ahora de mí, victorioso,

te apoderas grácil

como nunca otros nombres

me socorrieron:

tú, perspicaz caballero.


Excelente, me encanta, que manera tan sobria de escribir. Aunque mi comentario no sea Superfluamente me exhumo y me vuelves al todo y a la nada. Un gusto leerte, abrazos.
 

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