Alex Courant
Poeta adicto al portal
Autoplagio
Si acaso te atrevieras, dijeras, preguntaras:
¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿quién he sido?, ¿dónde iré?
Encontrarías sólo peces ahogados en el aire,
bustos y estatuas con brazos inconclusos,
palabras empotradas en el abalorio del exilio,
secos y distantes cabos a perpetuidad en el Atlántico.
Y si acaso te atreves, te contaría
que en mis paredes se escribe la ortografía del ahorcado,
que en mi tálamo, absortos, los muertos copulan,
que tengo un lebrel que ladra a sombras adúlteras
y un angora que caza a condenados en el polvo.
Y si ya te atreves y dices
en mis labios hallarías besos de ángeles ebrios,
en mis manos lágrimas de pegasos degollados,
en mi cuerpo el nido, el nicho, la patria
de huérfanas ondinas y sirenas noctámbulas.
Hallarías entre el placer y el deseo un osario de flores;
entre el amor y el odio un puñal ciego.
Pero si acaso te atrevieras, dijeras y preguntaras.
Imperativo, te diría: ¡Desvístete!,
¡suéltate el pelo!, ¡calzate la mejor lencería!
Sé mi amante y conmigo engáñame.
Sé mi hermana y conmigo incesta.
Sé mi madre y nunca me traigas al mundo.
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