Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Es verdad que no tengo
una casa de ladrillos
ni un coche que brille
bajo el sol del mediodía,
tampoco grandes sumas,
más bien todo son restas,
nunca encontré un sendero
para marchar en línea recta,
si unos cuantos laberintos,
muchas noches en vela
y alguna trampa
al doblar la esquina.
Lo que siempre tuve
fue una sed gigantesca
de carcajadas,
curiosidad por saber
que hay detrás de las cortinas,
una manos juguetonas
que nunca paran quietas,
unos oídos aceptables
enamorados de mil músicas,
un puñado de versos
debajo de mi almohada
y un corazón tristón
pero nunca vencido
que busca ecos en el viento
para amar sin fronteras.
Amanda es mi Luna,
tiene trece años
y mi vida dentro de ella,
pensar en mi pequeña
es pensar en un planeta,
es como si todo lo que soy
se pusiera de acuerdo
para quererla.
Actualmente no tengo pareja,
pero ya no busco amar
pues lo hago sin darme cuenta,
es algo innato en mí,
ella, esté donde esté,
algún día aparecerá
y yo haré lo que he hecho siempre,
desnudarme por completo
y entregarle mis bosques y mis sueños.
Es verdad que no tengo
una casa de ladrillos
ni un coche que brille
bajo el sol del mediodía
pero todas las mañanas
desayuno un cigarrillo
y un té de canela.
una casa de ladrillos
ni un coche que brille
bajo el sol del mediodía,
tampoco grandes sumas,
más bien todo son restas,
nunca encontré un sendero
para marchar en línea recta,
si unos cuantos laberintos,
muchas noches en vela
y alguna trampa
al doblar la esquina.
Lo que siempre tuve
fue una sed gigantesca
de carcajadas,
curiosidad por saber
que hay detrás de las cortinas,
una manos juguetonas
que nunca paran quietas,
unos oídos aceptables
enamorados de mil músicas,
un puñado de versos
debajo de mi almohada
y un corazón tristón
pero nunca vencido
que busca ecos en el viento
para amar sin fronteras.
Amanda es mi Luna,
tiene trece años
y mi vida dentro de ella,
pensar en mi pequeña
es pensar en un planeta,
es como si todo lo que soy
se pusiera de acuerdo
para quererla.
Actualmente no tengo pareja,
pero ya no busco amar
pues lo hago sin darme cuenta,
es algo innato en mí,
ella, esté donde esté,
algún día aparecerá
y yo haré lo que he hecho siempre,
desnudarme por completo
y entregarle mis bosques y mis sueños.
Es verdad que no tengo
una casa de ladrillos
ni un coche que brille
bajo el sol del mediodía
pero todas las mañanas
desayuno un cigarrillo
y un té de canela.