Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Aquì estoy, aquì resido, aquì decido, aquì espero, aquì de nuevo,
te pido permiso para residir en tus manos, sin pedirte permiso,
pido autorización para descansar sin ti, y abrazarte de noche,
pido permiso para hundir mis manos en tus espacios, colgarme de tus brazos,
hundir mis docenas de cuerpos en tus docenas de abrazos, de retazos,
cumplir con la misiòn de mi especie, salir todos los dìas trece, cumplir el designio,
colmar tu delirio, enfrascar mis brazos en tu espalda, alcanzando la gloria,
y poder controlar esta euforia que repta por mi estòmago, que devora tu recuerdo con el permiso de tu semblante,
con tu risa constante, con tus quejas, tus quejidos, tus humildes silbidos,
tu llanto, tu espanto, tu cruel quebranto, tus rodillas dilatadas,
tus pupilas enroscadas en mis besos, en mis techos, en mis rezos,
en tus lechos, en tus pechos, en tu insigne rostro que sonrìe y me pide,
acantilado serè en un espacio de tus pechos,
acamparè al costado de los riscos,
verè tu cuerpo desnudo con el mìo, levantarè consignas,
repetirè milagros, aunque solo sea tu imaginaciòn,
romperè castillos, destruirè ladrillos, visillos,
mis manos haràn trizas esos ronquidos,
los ojos repletos de miel y repletos de cielo que estampan tu piel en la mìa,
que esperan sigilosos, trèmulos, insidiosos,
por eso vendrè a pedirte permiso,
solicitud de autorizaciòn para venderme a ti, para seguir contigo,
para dormir de dìa y devorarte de noche,
para encender tus làmparas al mismo tiempo,
gastar tu luz en un solo estertor,
y ser uno solo, tu fanàtico deserto.
te pido permiso para residir en tus manos, sin pedirte permiso,
pido autorización para descansar sin ti, y abrazarte de noche,
pido permiso para hundir mis manos en tus espacios, colgarme de tus brazos,
hundir mis docenas de cuerpos en tus docenas de abrazos, de retazos,
cumplir con la misiòn de mi especie, salir todos los dìas trece, cumplir el designio,
colmar tu delirio, enfrascar mis brazos en tu espalda, alcanzando la gloria,
y poder controlar esta euforia que repta por mi estòmago, que devora tu recuerdo con el permiso de tu semblante,
con tu risa constante, con tus quejas, tus quejidos, tus humildes silbidos,
tu llanto, tu espanto, tu cruel quebranto, tus rodillas dilatadas,
tus pupilas enroscadas en mis besos, en mis techos, en mis rezos,
en tus lechos, en tus pechos, en tu insigne rostro que sonrìe y me pide,
acantilado serè en un espacio de tus pechos,
acamparè al costado de los riscos,
verè tu cuerpo desnudo con el mìo, levantarè consignas,
repetirè milagros, aunque solo sea tu imaginaciòn,
romperè castillos, destruirè ladrillos, visillos,
mis manos haràn trizas esos ronquidos,
los ojos repletos de miel y repletos de cielo que estampan tu piel en la mìa,
que esperan sigilosos, trèmulos, insidiosos,
por eso vendrè a pedirte permiso,
solicitud de autorizaciòn para venderme a ti, para seguir contigo,
para dormir de dìa y devorarte de noche,
para encender tus làmparas al mismo tiempo,
gastar tu luz en un solo estertor,
y ser uno solo, tu fanàtico deserto.