GLAVIANA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tarde gris y fría; la garúa empapaba el cristal de la ventana, cuando de pronto, oí un grito desesperado pidiendo auxilio, venía desde el granero... sin dudarlo, salí afuera y corrí en dirección a este..., al llegar vi sobre la hamaca, sentada el alma de mi abuela fallecida, escuché un estruendo, giré mi cabeza, y vi como se incendiaba mi finca, al girar nuevamente hacia ella... había desaparecido.
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