Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
Herida yacía en el bosque, desvalida,
fue el sembrador quién la ayudó aquel día,
quién la alimentó grano a grano
quién le enseñó a volar escalando peldaño a peldaño.
Y fue alondra a su lado,
cantando del alba al ocaso.
Fue paloma mensajera
portadora de románticos recados.
Tan lozana y hermosa,
de largo y colorido plumaje,
con corona como tocado
¡Un real pavo! de caminar elegante.
Voló lejos, muy lejos
no supo regresar y se perdió un día,
¡pobrecilla! no conocía mas cobijo que sus manos,
el tiempo la ha maltratado, el sembrador la ha olvidado.
Ya ocasionaba el hambre sus estragos
la luna muda se obligó aquella noche a ser su aliado,
sin pensarlo, asaltó con osadía aquel trigal floreado.
¡Así se hizo ave de rapiña! en busca de tan especial semilla.
Irrumpió en la penumbra con su brillo el plomo mortal,
a la par replicaba el silencio estruendo y lamento,
postrada y herida el ave, ante la muerte se debatía,
sus ojos ávidos de reflejo solo encontraron un rostro truculento.
¡Era él!, ¡El sabio sembrador de vida! el dueño de la llamativa espiga,
aquél quién le ayudara un día, quién se marchaba ya sin volver la vista.
Mientras agonizaba comprendía que fue alondra y blanca paloma,
que hoy su vida acabaría, sin entender porqué ya no la quería, sin saberse ave de rapiña.
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