Un ave trajo la tristeza
sin saber que traía un mar.
entre sus alas.
Llegó en un tren de hojalata,
en un camión de madera,
en un cometa.
La vi en una sonrisa mueca,
en una muñeca rota,
en una veleta.
Puso gris la carretera y no era polvo,
no sabía que era tristeza la polvareda,
no sabía que tenía forma de goteras.
Eran de mis ojos de venado que venía,
de mis pupilas de cordero,
de mis cuencas de golondrina.
Y se quedó aquí,
alojando su sombra
de plumas deshojadas
entre mis recuerdos
Ldc
Zza
Abril/16
Versos de mi autoría