Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
(Sobre la Tercera canción de Ellen,
lied de F. Schubert)
Un plectro pulsa el aire. Se diría
que es la música un pájaro que canta
y, ungido de la noche, se levanta
lábil cristal en ciernes todavía.
El olifante suena. En la abadía
del alma duelen ecos de taranta.
Íntimo el tono, surte y se agiganta
un ruego sacro en el violín del día.
Florece el alba el trino de la hondura.
¡Cómo aniquila su esbeltez sonora
todo rumor por si al silencio ofende!
Del pecho sangra miel la arboladura.
¡Oh trémolo del ave, limpia ahora
el corazón y mi latir suspende!
lied de F. Schubert)
Un plectro pulsa el aire. Se diría
que es la música un pájaro que canta
y, ungido de la noche, se levanta
lábil cristal en ciernes todavía.
El olifante suena. En la abadía
del alma duelen ecos de taranta.
Íntimo el tono, surte y se agiganta
un ruego sacro en el violín del día.
Florece el alba el trino de la hondura.
¡Cómo aniquila su esbeltez sonora
todo rumor por si al silencio ofende!
Del pecho sangra miel la arboladura.
¡Oh trémolo del ave, limpia ahora
el corazón y mi latir suspende!
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