una pregunta fértil y traviesa
se sitúa en la esquina inquieta
del silencio atrincherado en mi sombra,
a ritmo de danza pegajosa
sobre mi impulso diabetico y en deleite
amellando el aviso claro
de tal incógnita que balbucea al viento...
sí en un intento adicto de curiosidad
que exhibe su perfume purpura
en la prolongación de mi respiro,
precisa su aliento infiltrar una duda ajena
mordiendo la piel canela curiosa,
sin que mi pregunta
quebrante tu esmaltada calma.
aveces me pregunto
si una pregunta fértil y traviesa
con su estupor en la esquina inquieta
puede husmear la clara incógnita...
y asirse a una hilacha sin tregua.
y mi sueño inquebrantable
deshoja sus muecas pintorescas
sobre huellas sin norte en la arena
que una tarde tropezó con tu aroma de mar,
sin que mi pregunta
refute al silencio tu presencia.
se sitúa en la esquina inquieta
del silencio atrincherado en mi sombra,
a ritmo de danza pegajosa
sobre mi impulso diabetico y en deleite
amellando el aviso claro
de tal incógnita que balbucea al viento...
sí en un intento adicto de curiosidad
que exhibe su perfume purpura
en la prolongación de mi respiro,
precisa su aliento infiltrar una duda ajena
mordiendo la piel canela curiosa,
sin que mi pregunta
quebrante tu esmaltada calma.
aveces me pregunto
si una pregunta fértil y traviesa
con su estupor en la esquina inquieta
puede husmear la clara incógnita...
y asirse a una hilacha sin tregua.
y mi sueño inquebrantable
deshoja sus muecas pintorescas
sobre huellas sin norte en la arena
que una tarde tropezó con tu aroma de mar,
sin que mi pregunta
refute al silencio tu presencia.