Scoff
Poeta recién llegado
El humo trascendía el umbral de luz. Se compenetraba perfectamente con el sin fin.
Los ánimos que habían surgido en el lugar otras noches, corrieron a esconderse en los callejones. Un manto cubrió la superficie, como el que tapaba el cadáver de la semana pasada. No existió sosiego, no se dieron las razones, que otros días causaran felicidad.
Solamente mil caminos, y mil prohibiciones.
Quiso correr y tropezó. Quiso tocar la luna, no alcanzó. Intentó gritar y emplazó el ahogo. El ritmo cardíaco se reprodujo en su cabeza, y el sudor lo inundó todo.
Despertó, y contempló.
Y quiso volver.
Los ánimos que habían surgido en el lugar otras noches, corrieron a esconderse en los callejones. Un manto cubrió la superficie, como el que tapaba el cadáver de la semana pasada. No existió sosiego, no se dieron las razones, que otros días causaran felicidad.
Solamente mil caminos, y mil prohibiciones.
Quiso correr y tropezó. Quiso tocar la luna, no alcanzó. Intentó gritar y emplazó el ahogo. El ritmo cardíaco se reprodujo en su cabeza, y el sudor lo inundó todo.
Despertó, y contempló.
Y quiso volver.