yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con tus amores en la espalda
y dos o tres heridas purulentas
pasas por mi calle desteñida,
tus manos aferran un libro esquizofrenico.
Desde mi ventana te observo,
con mis miradas de alquitrán maculo tu silencio;
desde la ventana
anido gorriones por tu pelo
y los ignoras,
eres una agonía que camina
entre recuerdos sepulcrales
y trescientas lagrimas agazapadas
por la piel taciturna y demacrada.
Si alzaras la mirada
encontrarías un sol que te reclama,
un minuto de risas expectantes,
contenidas, desgajadas...
en tanto
la calle se viste de fantasmas
que te tocan con dedos de lluvia helada.
Te veo ir en fúnebre cortejo,
las lunas de tus lentes cobijan las pupilas
donde el agua es más intensa
y arde como puntas de volcán.
Anda pues por tus avenidas de tristeza,
deja que el dolor traspase el ultimo vestigio
de tu cielo...
después ponte de pie,
lava las estrellas seducidas y usadas,
arranca tu sudario
y baña tu cuerpo con ráfagas de auroras,
el nuevo día empieza mañana...
y dos o tres heridas purulentas
pasas por mi calle desteñida,
tus manos aferran un libro esquizofrenico.
Desde mi ventana te observo,
con mis miradas de alquitrán maculo tu silencio;
desde la ventana
anido gorriones por tu pelo
y los ignoras,
eres una agonía que camina
entre recuerdos sepulcrales
y trescientas lagrimas agazapadas
por la piel taciturna y demacrada.
Si alzaras la mirada
encontrarías un sol que te reclama,
un minuto de risas expectantes,
contenidas, desgajadas...
en tanto
la calle se viste de fantasmas
que te tocan con dedos de lluvia helada.
Te veo ir en fúnebre cortejo,
las lunas de tus lentes cobijan las pupilas
donde el agua es más intensa
y arde como puntas de volcán.
Anda pues por tus avenidas de tristeza,
deja que el dolor traspase el ultimo vestigio
de tu cielo...
después ponte de pie,
lava las estrellas seducidas y usadas,
arranca tu sudario
y baña tu cuerpo con ráfagas de auroras,
el nuevo día empieza mañana...
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