RaquelLainez1980
La palabra es una forma más de poder
En un pequeño bar
se inició una corta historia.
En un oscuro rincón
entre copas,
humo
y cigarrillos
brindaron por los viejos amores.
Él un caballero sin tacha.
Ella una dama sin nombre.
Ellos amantes de una sóla noche.
Amantes de una vez.
Entre calles solitarias
deambulaban,
dos locos furtivos
embriagados por el deseo,
simplemente guiados
por la Luna Llena
que les señaló un pequeño Motel.
Entre intensas miradas
forjaban la lujuria y el placer,
la cama se convirtió en el pecado
sus cuerpos se enredaron,
desbordando brasas entre sus pieles.
Dejaron atrás de la puerta el pudor.
Borraron de sus labios la palabra fidelidad.
Y de lo conservador se rieron.
Él, la abrazó con fuerza
Ella, se dejó manipular
Él, desató su falda
Ella, le quitó la camisa.
Él, quemó sus labios en su piel
Ella, sacudió su cuerpo en el vibrar
Él, friccionó su cuerpo contra ella
Ella, gimió de placer.
La madrugada se alargó
y en secreto
una canción se inició.
A cada quien su historia
y como nada es para siempre,
las horas culminaban,
entre sudor
sal
y miel
los cuerpos se saciaron.
Mientras
sin remordimiento
se dijeron adiós
y los amantes
de una sola noche
se trazaron caminos diferentes...
se inició una corta historia.
En un oscuro rincón
entre copas,
humo
y cigarrillos
brindaron por los viejos amores.
Él un caballero sin tacha.
Ella una dama sin nombre.
Ellos amantes de una sóla noche.
Amantes de una vez.
Entre calles solitarias
deambulaban,
dos locos furtivos
embriagados por el deseo,
simplemente guiados
por la Luna Llena
que les señaló un pequeño Motel.
Entre intensas miradas
forjaban la lujuria y el placer,
la cama se convirtió en el pecado
sus cuerpos se enredaron,
desbordando brasas entre sus pieles.
Dejaron atrás de la puerta el pudor.
Borraron de sus labios la palabra fidelidad.
Y de lo conservador se rieron.
Él, la abrazó con fuerza
Ella, se dejó manipular
Él, desató su falda
Ella, le quitó la camisa.
Él, quemó sus labios en su piel
Ella, sacudió su cuerpo en el vibrar
Él, friccionó su cuerpo contra ella
Ella, gimió de placer.
La madrugada se alargó
y en secreto
una canción se inició.
A cada quien su historia
y como nada es para siempre,
las horas culminaban,
entre sudor
sal
y miel
los cuerpos se saciaron.
Mientras
sin remordimiento
se dijeron adiós
y los amantes
de una sola noche
se trazaron caminos diferentes...