RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
Aventuras
Hay tardes en que añoro el ancho río
con sus aguas calladas, cristalinas,
mansas aguas quedaban afligidas
cuando acudías en la primavera,
el corazón lleno de aflicciones,
a preguntar sentada en sus riberas
que hacer para olvidar lo que ha quedado,
punzando por las muertas ilusiones.
Adoré tus momentos de tristeza,
al saberme como tu consuelo,
nuestro testigo el azulado cielo
y el gorjear de pájaros cantores.
Así amarnos pudimos mucho tiempo,
en la playa del río, en la laguna,
a la sombra de un árbol, donde sea,
en la lluvia cubiertos con la bruma,
o bajo el aire, en la arena caliente,
nada nos importó más que el presente.
Cuantas veces, en la hojarasca agreste
nos despertaba el sol del nuevo día,
dulces recuerdos arraigados en mi mente
induzco, se quedaron para siempre.
Ramiro Ponce P.
Hay tardes en que añoro el ancho río
con sus aguas calladas, cristalinas,
mansas aguas quedaban afligidas
cuando acudías en la primavera,
el corazón lleno de aflicciones,
a preguntar sentada en sus riberas
que hacer para olvidar lo que ha quedado,
punzando por las muertas ilusiones.
Adoré tus momentos de tristeza,
al saberme como tu consuelo,
nuestro testigo el azulado cielo
y el gorjear de pájaros cantores.
Así amarnos pudimos mucho tiempo,
en la playa del río, en la laguna,
a la sombra de un árbol, donde sea,
en la lluvia cubiertos con la bruma,
o bajo el aire, en la arena caliente,
nada nos importó más que el presente.
Cuantas veces, en la hojarasca agreste
nos despertaba el sol del nuevo día,
dulces recuerdos arraigados en mi mente
induzco, se quedaron para siempre.
Ramiro Ponce P.
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