Clío_luna
Poeta recién llegado
Hola espero que les guste hace tiempo no pasaba por aqui, cuestiones de interes personal. Que esten bien besos. Hastra pronto.
Aversión
Esta noche te entrego mi piel desnuda,
Mi corazón sin mascaras, ni disfraz,
Solo te entrego mi espíritu inmortal.
Aquel que no se quebranta con el susurro del viento,
Ni se corroe con el pasar de los años.
Te entrego solo aquel que es firme, como roca en el mar,
Y suave como nube vaporosa.
Te entrego mi espíritu y mi alma,
Que aunque suenan unísonas, no son la misma verdad.
Con mi alma puedes curar tus vacíos,
Aquellos tan oscuros y profundos, que te devoran.
Puedes cercenar su cabeza, dejarlos ciegos si así lo quieres.
Puedes comer de ellos en carne viva,
Lentamente a tu placer infinito.
Pero
¡No los olvides!
¡No los condenes al cristal de la agonía!
Que a cuenta gotas, la tristeza quebrantan su fe.
No los decretes al umbral de la muerte,
Cuando ellos solo se pensaban en ti.
¡Solo en ti mi sayón inmortal!
¡No finjas que tu amor fue una gran mentira!
Que aquella rosa marchita sobre mi regazo, no fue tuya,
Y si de tu sombra, delicado asesino,
Que noche tras noche,
Mí pasión y pureza robo, con besos de luna nueva.
La muralla se ha partido, desbordando los ríos de la añoranza
Todo se ah quedado en ruinas, el corazón se ah sometido,
Ante tu osadía de pertenecer solo al viento,
Ermitaño que no incumbe a nadie ni a nada.
Mi piel esta tan fría, que parezco muerta,
Mis ojos son autistas. ¡Almas desconectadas del mundo!
Mi voz se ah vuelto lluvia, desde que no estas tu,
Desatando tormentas impetuosas, desconsuelos al corazón.
Ven y sálvame. ¡Ahora! te lo exijo.
Toma el papel de ángel,
Llévame al cielo, redímeme de tu recuerdo
Y siembra en mi una nueva ofrenda.
Quiero echar raíces en la tierra fresca,
Ausente de gusanos en frivolidad, vacía de mariposas desvalidas
¡Solo quiero renacer!
Supurar todo el veneno, llorar tranquila.
Solo ven y concluye este calvario,
Rompe las cadenas que me atan a ti, con tus propias manos
Acribíllame en silencio, y sin pensar,
Que anhelo la paz ansiosa.
Solo esta noche, te entregare mi piel desnuda,
Mi corazón sin mascara o disfraz
Solo esta noche te entregare mi último suspiro de amor por ti.
Autor(a) Alma G. Marín.
9 de julio de 2008
Aversión
Esta noche te entrego mi piel desnuda,
Mi corazón sin mascaras, ni disfraz,
Solo te entrego mi espíritu inmortal.
Aquel que no se quebranta con el susurro del viento,
Ni se corroe con el pasar de los años.
Te entrego solo aquel que es firme, como roca en el mar,
Y suave como nube vaporosa.
Te entrego mi espíritu y mi alma,
Que aunque suenan unísonas, no son la misma verdad.
Con mi alma puedes curar tus vacíos,
Aquellos tan oscuros y profundos, que te devoran.
Puedes cercenar su cabeza, dejarlos ciegos si así lo quieres.
Puedes comer de ellos en carne viva,
Lentamente a tu placer infinito.
Pero
¡No los olvides!
¡No los condenes al cristal de la agonía!
Que a cuenta gotas, la tristeza quebrantan su fe.
No los decretes al umbral de la muerte,
Cuando ellos solo se pensaban en ti.
¡Solo en ti mi sayón inmortal!
¡No finjas que tu amor fue una gran mentira!
Que aquella rosa marchita sobre mi regazo, no fue tuya,
Y si de tu sombra, delicado asesino,
Que noche tras noche,
Mí pasión y pureza robo, con besos de luna nueva.
La muralla se ha partido, desbordando los ríos de la añoranza
Todo se ah quedado en ruinas, el corazón se ah sometido,
Ante tu osadía de pertenecer solo al viento,
Ermitaño que no incumbe a nadie ni a nada.
Mi piel esta tan fría, que parezco muerta,
Mis ojos son autistas. ¡Almas desconectadas del mundo!
Mi voz se ah vuelto lluvia, desde que no estas tu,
Desatando tormentas impetuosas, desconsuelos al corazón.
Ven y sálvame. ¡Ahora! te lo exijo.
Toma el papel de ángel,
Llévame al cielo, redímeme de tu recuerdo
Y siembra en mi una nueva ofrenda.
Quiero echar raíces en la tierra fresca,
Ausente de gusanos en frivolidad, vacía de mariposas desvalidas
¡Solo quiero renacer!
Supurar todo el veneno, llorar tranquila.
Solo ven y concluye este calvario,
Rompe las cadenas que me atan a ti, con tus propias manos
Acribíllame en silencio, y sin pensar,
Que anhelo la paz ansiosa.
Solo esta noche, te entregare mi piel desnuda,
Mi corazón sin mascara o disfraz
Solo esta noche te entregare mi último suspiro de amor por ti.
Autor(a) Alma G. Marín.
9 de julio de 2008