I
Vendo miles de penas que me estorban
y cientos de angustias engreídas
laceradas ilusiones que sobran
de canciones que me han herido un día
II
Vendo anaqueles con viejas tristezas
simples proezas acechadas de olvido
y aturdido en una noche de cervezas
un ciempiés en su destierro convenido
III
Vendo mis mil cabezas y su vana deidad,
su majestad tu recuerdo arrumbado
un riel acorazado y su testigo, la bondad
su ceguedad y un sol mal santiguado
IV
Vendo penas, tristezas, mil cabezas
todas ellas en mi baúl de sola soledad
pues me aniquila el saber de sus realezas
ya que son ellas de verdadera realidad
V
Van mis noches de desvelo, de anhelos
degustados en la fría tempestad
como oscuros y amargos caramelos
que desintegran mi única verdad
VI
Estás vos y tu ardiente displicencia
mi abstinencia, cruz de toda bondad
cualidad de abnegada condescendencia
para años y años de oscura felicidad
VII
Luego quedarán lugares vacíos
rancios aromas que se habrán de ir
los soles nuevos llenarán los hastíos
para un nuevo día poder sonreír