Évano
Libre, sin dioses.
¡Ay... el amor el amor!
Es el sexo lo que hace al mundo guay,
lo que empuja a lo humano, y lo que alienta
para arribar al arcoíris que hay
detrás de la mujer y su tormenta.
Imita al papagayo de Paraguay,
y baja el colodrillo a la parienta,
que si no te verás como un colliguay,
que huele a miel con raiz que te revienta.
No se va si te bajas los calzones,
doblas el lomo, dices siempre sí
y das a la mujer, tus pantalones.
No vayas a olvidarte los rubís,
y cómpralos mejor como melones.
Si haces caso, quizás seas feliz.
Es el sexo lo que hace al mundo guay,
lo que empuja a lo humano, y lo que alienta
para arribar al arcoíris que hay
detrás de la mujer y su tormenta.
Imita al papagayo de Paraguay,
y baja el colodrillo a la parienta,
que si no te verás como un colliguay,
que huele a miel con raiz que te revienta.
No se va si te bajas los calzones,
doblas el lomo, dices siempre sí
y das a la mujer, tus pantalones.
No vayas a olvidarte los rubís,
y cómpralos mejor como melones.
Si haces caso, quizás seas feliz.
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