Manuel Avilés Mora
Pluma libre
¡Ay morir! ¡qué desnudos se sentían
los temores cumplidos de mis miedos!
¡Qué durezas clamaban los roquedos
que punzantes, mis carnes carcomían!
¡Cuántos días pasados se perdían
encerrando las horas en los credos
de cobardes mentiras y remedos
que adornaban la muerte que pedían!
El morir son las horas que vivimos
rebuscando momentos para darnos...
¡Hoy ya sé las batallas que perdimos
empapados de miedo por pararnos!
¡Ay morir! ¡qué lejanos nos sentimos,
sin saber que pudimos acercarnos!
los temores cumplidos de mis miedos!
¡Qué durezas clamaban los roquedos
que punzantes, mis carnes carcomían!
¡Cuántos días pasados se perdían
encerrando las horas en los credos
de cobardes mentiras y remedos
que adornaban la muerte que pedían!
El morir son las horas que vivimos
rebuscando momentos para darnos...
¡Hoy ya sé las batallas que perdimos
empapados de miedo por pararnos!
¡Ay morir! ¡qué lejanos nos sentimos,
sin saber que pudimos acercarnos!