Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Ay, querida!,
Llevo arrastrando mi vida
siempre pensando en ti,
preso de mis sentimientos,
cautivo de mis deseos,
como fuego consumido
en el correr de los tiempos,
tiempos que ya he perdido
en medio de perdidos sueños.
¡Ay, querida!
Si tu supieras lo que he sufrido por ti,
noches enteras sin viento,
días que pasaron lentos,
amores que en mi garganta sufrí,
llenos de deseos y sueños
que alimentaron mi sentir.
¿Qué habrá sido de ellos?
¿Qué ha sido de mí...?
¡Ay, querida!
¿Por qué cuando más te amaba
tu corazón se fue enfriando,
y en la tumba de mis llantos
no dejaste ni una lágrima?
Me he perdido en mis pasos,
los que recorría tu alma,
dejaste mi rumbo en las manos
de un timonel sin su barca.