Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Ayer era ayer
Y ayer que era, debajo de mi no estaba yo.
Ya antes fui sótano, el sastre que me cosía la depresión
se hacia pasar por aguja, me quitaba las pupilas
de mi encuentro con la luz, era ciego,
un tonto cualquiera con fragor débil,
una dosis de penas me inyectaron
Hay veces que quisiera seguir llorando, pero parecería
masoquista, esperando nuevamente un clavo en cada mano
como si mártir fuera,
¡No! No, ya no.
Ayer era ayer, me hiciste, no me hice yo.
Yo sé que era tren con alma de bicicleta,
pero sabes
Una mujer con cuerpo de silencio
me hace estirar el corazón hasta una sonrisa
Y el ayer de ayer, se fue contigo.
Ya no soy mar deprimido, una mujer con cuerpo
de silencio, me dio la capacidad de ser vida.
Y ayer que era, debajo de mi no estaba yo.
Ya antes fui sótano, el sastre que me cosía la depresión
se hacia pasar por aguja, me quitaba las pupilas
de mi encuentro con la luz, era ciego,
un tonto cualquiera con fragor débil,
una dosis de penas me inyectaron
Hay veces que quisiera seguir llorando, pero parecería
masoquista, esperando nuevamente un clavo en cada mano
como si mártir fuera,
¡No! No, ya no.
Ayer era ayer, me hiciste, no me hice yo.
Yo sé que era tren con alma de bicicleta,
pero sabes
Una mujer con cuerpo de silencio
me hace estirar el corazón hasta una sonrisa
Y el ayer de ayer, se fue contigo.
Ya no soy mar deprimido, una mujer con cuerpo
de silencio, me dio la capacidad de ser vida.
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