Cuando dormías
Como olvidando todo,
Dejando atrás ironías
Y buscando un consuelo en mi hombro.
Ayer hable con tu boca medio sumergida
En el sueño pleno que viene después de recorrernos
Con la plenitud adquirida,
Percibí que susurraba aun las caricias recibidas,
Y no tenia ese palidecer de medio día,
Sino el rojo carmesí de las fabulas y cuentos que venían.
Ayer hable con tu pecho descubierto
De penas y glorias,
Cual cerro se despoja de su nieve pura
En tiempos de primavera,
Y que frustran los ojos de los que esperan fuera
Y anhelan ver las maravillas que guarda tu blusa.
Ayer hable con tu lado mas oscuro,
Y descubrí que las tinieblas en que lo dejas,
Perpleja la habida que busca formar la pureza
Que obtiene cuando penetra el acto pleno,
Me hablo de tus restregones,
De tus amores y llantos
Y de lo solo que vive allá abajo.
Ayer hable con tu alma
Mientras dormías sumergida en el placer,
Y encontré a la niña que buscaba
Que soñaba dentro de la mujer incandescente
Que encontré en los suburbios de esta sociedad,
Pero nunca hable contigo
Porque nunca hubo el tiempo,
Porque siempre dormiste como sumergida en el deseo
Como preparándote para la próxima guerra
Y que mas da si es en Irak o en Vietnam,
Si en nuestras huellas destapadas de mar,
No importa la imposibilidad
de estar perpetuamente juntos,
si no que importa el jilguero en la ventana
que anuncia la despedida de las noches sin recuerdo.