Ayer llovía y hoy no escampa

jorge enrique mantilla

Poeta asiduo al portal
Ayer llovía y hoy no escampa



Ayer llovía lento y pausado, trayendo calma a mi acalorado pensamiento

Adormecido viendo la mujer amada, alegre y apacible con sus pasionarios movimientos



Y una tarde, una nube gris oscura, se posó en mi cielo y arropó mi hogar y mi campamento

El horizonte se llenó de truenos, rayos y centellas, con presagios de tormentas, acrecentando mi sufrimiento

Lluvias torrenciales, presurosas y raudas, inundaron calles y las goteras anegaron empapando mi posada y el aliento de mi conocimiento



En medio de la tormenta borrascosa huracanada y entre neblinas que se movían cómo si estuvieran danzando en torbellino, la mujer amada en forma escurridiza huyó apresurada de mi frío y lánguido aposento



Ayer llovía lento en medio del amor apasionado, sin lugar a desconfianza, ni al aburrimiento

Hoy llueve a torrenciales, con caudales violentos, acrecentando el dolor de mi alma, convirtiendo a mi mujer amada en un cruel y desafiante tormento



No deja de llover en mi corazón y el sueño se llena de pesadillas, ojeroso, pálido y soñoliento

Y entre rayos y centellas, voy cuesta abajo, derechito al pelotón de fusilamiento



Se marchó la mujer amada con otro pretendiente, qué la llenó de pasión y a mí sólo me dejó las penas, las lágrimas y del llanto, el peso de su cargamento.



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga mayo 30-2026

 
Ayer llovía y hoy no escampa



Ayer llovía lento y pausado, trayendo calma a mi acalorado pensamiento

Adormecido viendo la mujer amada, alegre y apacible con sus pasionarios movimientos



Y una tarde, una nube gris oscura, se posó en mi cielo y arropó mi hogar y mi campamento

El horizonte se llenó de truenos, rayos y centellas, con presagios de tormentas, acrecentando mi sufrimiento

Lluvias torrenciales, presurosas y raudas, inundaron calles y las goteras anegaron empapando mi posada y el aliento de mi conocimiento



En medio de la tormenta borrascosa huracanada y entre neblinas que se movían cómo si estuvieran danzando en torbellino, la mujer amada en forma escurridiza huyó apresurada de mi frío y lánguido aposento



Ayer llovía lento en medio del amor apasionado, sin lugar a desconfianza, ni al aburrimiento

Hoy llueve a torrenciales, con caudales violentos, acrecentando el dolor de mi alma, convirtiendo a mi mujer amada en un cruel y desafiante tormento



No deja de llover en mi corazón y el sueño se llena de pesadillas, ojeroso, pálido y soñoliento

Y entre rayos y centellas, voy cuesta abajo, derechito al pelotón de fusilamiento



Se marchó la mujer amada con otro pretendiente, qué la llenó de pasión y a mí sólo me dejó las penas, las lágrimas y del llanto, el peso de su cargamento.



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga mayo 30-2026

Un sentimiento de paz y amor.

Saludos
 

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