Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Murió sin darse apenas un respiro
-pulmones más que enfermos...destrozados-
sus ojos se extinguieron derrotados
y el aire se le fue tras un suspiro.
La muerte le dio muerte con tu tiro
-sus sueños duramente cercenados-
sus dedos dibujantes desahuciados
y el alma retornando a su retiro.
Helada me quedó su despedida
flotando en un adiós hospitalario
con gusto a gratitud y a sulfamida.
Murió -no dio más tiempo el calendario-
y libre se escapó por la salida
llevándose lo justo y necesario.
-pulmones más que enfermos...destrozados-
sus ojos se extinguieron derrotados
y el aire se le fue tras un suspiro.
La muerte le dio muerte con tu tiro
-sus sueños duramente cercenados-
sus dedos dibujantes desahuciados
y el alma retornando a su retiro.
Helada me quedó su despedida
flotando en un adiós hospitalario
con gusto a gratitud y a sulfamida.
Murió -no dio más tiempo el calendario-
y libre se escapó por la salida
llevándose lo justo y necesario.