rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Con mi vestidito blanco
me fuí a jugar a la plaza,
mi padre sonríe al verme,
mi madre observa callada...
Jugaba a que era princesa
y que de pronto llegaba
un apuesto principito,
en caballo de alas blancas...
En un jardín encantado
de mariposas de seda,
unos ojos muy azules
me hacían sentir la más bella...
Hoy no sueño con princesas,
ni con jardines de ensueño,
ni que llega a mi castillo
un apuesto caballero...
Y maldigo esas historias
que mis sueños despertaron
y que en mis juegos de niña
tantas veces he añorado...
Con mi traje de añoranza,
por esa plaza he pasado
y mis sueños de princesa,
junto a un rosal, he enterrado...