SALDIO CORAL
Poeta recién llegado
Ayer vi a alguien,
era un niño,
lloraba abandonado
en su dolor
maldiciendo el día
en que nació;
ese día en que vio
la luz por primera vez,
en el cual le arrancaron
la vida junto a la de sus
protectores.
Suplicaba por misericordia
con gritos de angustia,
gritos propios de vidas sin color
que se pierden en
algún cielo sombrío
como si Dios no las oyera.
Ayer vi a alguien,
era un niño,
lloraba;
enjuagué sus lágrimas,
le dí un abrazo y un beso;
prometí caminar junto a Él
hasta llegar a la luz.
era un niño,
lloraba abandonado
en su dolor
maldiciendo el día
en que nació;
ese día en que vio
la luz por primera vez,
en el cual le arrancaron
la vida junto a la de sus
protectores.
Suplicaba por misericordia
con gritos de angustia,
gritos propios de vidas sin color
que se pierden en
algún cielo sombrío
como si Dios no las oyera.
Ayer vi a alguien,
era un niño,
lloraba;
enjuagué sus lágrimas,
le dí un abrazo y un beso;
prometí caminar junto a Él
hasta llegar a la luz.