aquiles mendoza
Poeta recién llegado
Por Aquiles Mendoza Lemus
Ayer, me encantaba verme en tus ojos,
Acariciar tus manos calidas y suaves,
Encontraba en tu mirar ternura y amor;
Hoy tus manos evitan el roce de las mías.
Ayer, tu ser y el mío, eran uno solo,
Estaban tan unidos como luz y sombra,
Mi amor era tan grande como lo concebías,
Hoy he dejado de ser importante a tus días.
Ayer mi brazo era tu almohada al dormir,
Cuando sentías frío buscabas mi calor,
Hoy ante tu proceder ya no se que decir,
Me tienes en tu lecho a metro de separación.
Se te acabo el amor, la frase dulce para mí,
Me miras con frialdad como si no existiera,
Y aunque el día este soleado, hay nubes negras,
Que presagian tormentas borrascosas para mí.
Se, que todo cuanto nace, tiene que morir,
Que todo lo que empieza, tiene que acabar,
Y el amor no se mendiga, se da y se recibe,
El ayer ya no existe, al igual que tu amor.
Derechos Reservados.
Ayer, me encantaba verme en tus ojos,
Acariciar tus manos calidas y suaves,
Encontraba en tu mirar ternura y amor;
Hoy tus manos evitan el roce de las mías.
Ayer, tu ser y el mío, eran uno solo,
Estaban tan unidos como luz y sombra,
Mi amor era tan grande como lo concebías,
Hoy he dejado de ser importante a tus días.
Ayer mi brazo era tu almohada al dormir,
Cuando sentías frío buscabas mi calor,
Hoy ante tu proceder ya no se que decir,
Me tienes en tu lecho a metro de separación.
Se te acabo el amor, la frase dulce para mí,
Me miras con frialdad como si no existiera,
Y aunque el día este soleado, hay nubes negras,
Que presagian tormentas borrascosas para mí.
Se, que todo cuanto nace, tiene que morir,
Que todo lo que empieza, tiene que acabar,
Y el amor no se mendiga, se da y se recibe,
El ayer ya no existe, al igual que tu amor.
Derechos Reservados.