No sé porque no veo brillo en las estrellas,
no comprendo que ha secado las miradas
no llego a las bahías que dibujan
los rojos labios que se mueven con su risa.
No sé que se ha hecho el tiempo
que no contemplo más la tierra con los ojos.
¿Por qué se ha partido la columna, que no siento
más el tacto de la vida con mis dedos?
¿Qué habrá pasado a los caminos y
a los soles que calentaban nuestros nombres?
La lanceta del reloj, con su andar pausado
da señal de que la vida pasa en mi rasgado mundo.
Dolor que ya no siento, porque nada siento;
quiero que vengas a mi ahora, que no abrigo
esperanza, amor y ni siquiera el suelo
que envidio tanto por tener su tacto.
Quiero sentir algo, distinto al vacío que me envuelve en el olvido;
quiero volver a ver con mis ojos jubilosos;
quiero volver a sentir en la caricia de la esperanza
la vida que ahora no tengo y ella me entregaba
no comprendo que ha secado las miradas
no llego a las bahías que dibujan
los rojos labios que se mueven con su risa.
No sé que se ha hecho el tiempo
que no contemplo más la tierra con los ojos.
¿Por qué se ha partido la columna, que no siento
más el tacto de la vida con mis dedos?
¿Qué habrá pasado a los caminos y
a los soles que calentaban nuestros nombres?
La lanceta del reloj, con su andar pausado
da señal de que la vida pasa en mi rasgado mundo.
Dolor que ya no siento, porque nada siento;
quiero que vengas a mi ahora, que no abrigo
esperanza, amor y ni siquiera el suelo
que envidio tanto por tener su tacto.
Quiero sentir algo, distinto al vacío que me envuelve en el olvido;
quiero volver a ver con mis ojos jubilosos;
quiero volver a sentir en la caricia de la esperanza
la vida que ahora no tengo y ella me entregaba