Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer, con las hadas sustraídas del Bosque
tapaste tus ojos intensos como si los espejos
de agua te cegaran al tratar imágenes rezagadas.
Ayer, inauguraste fiestas absurdas al apropiarte
de un corazón lacerado,
y porque no pudiste modelar conjuros,
ni reconciliar el amor con herejes mortajas ebrias,
con ansias de perfumes enervados en caminos ateos,
vestida de asedado terciopelo,
te deslizaste incansable para derramarte en el
placer más idiota.
Ayer, los falsos ruidos del desamor repercutieron
en el aire viciado sin lograr arruinar las hermosas
amapolas,
ni volar alto ni volar bajo fueron el vuelo sobre las
dispersas rocas del río.
Ayer tus ojos no vieron las montañas que lloran
ocultas,
ni durante la entrega fugaz fueron sobados tus
senos, ubres clandestinas que nunca se reconcilian
contigo...
tapaste tus ojos intensos como si los espejos
de agua te cegaran al tratar imágenes rezagadas.
Ayer, inauguraste fiestas absurdas al apropiarte
de un corazón lacerado,
y porque no pudiste modelar conjuros,
ni reconciliar el amor con herejes mortajas ebrias,
con ansias de perfumes enervados en caminos ateos,
vestida de asedado terciopelo,
te deslizaste incansable para derramarte en el
placer más idiota.
Ayer, los falsos ruidos del desamor repercutieron
en el aire viciado sin lograr arruinar las hermosas
amapolas,
ni volar alto ni volar bajo fueron el vuelo sobre las
dispersas rocas del río.
Ayer tus ojos no vieron las montañas que lloran
ocultas,
ni durante la entrega fugaz fueron sobados tus
senos, ubres clandestinas que nunca se reconcilian
contigo...
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