De la pluma
Poeta recién llegado
El cielo estaba vestido de luceros,
la luna pintada en sangre
y mi alma clamaba por un trozo
de tu risa.
Nada me caía bien si no te veia,
nadie me llamaba y respondía,
sólo tú,
con tu voz melodiosa
y tus labios de jazmín.
Lloré la noche entera,
gritó en mi alma sincera
una voz que juraba
que si no vuelves hoy
será mi muerte escrita.
la luna pintada en sangre
y mi alma clamaba por un trozo
de tu risa.
Nada me caía bien si no te veia,
nadie me llamaba y respondía,
sólo tú,
con tu voz melodiosa
y tus labios de jazmín.
Lloré la noche entera,
gritó en mi alma sincera
una voz que juraba
que si no vuelves hoy
será mi muerte escrita.