Buen día a todos!Tengo que estudiar un romance de memoria y querría saber de que se trata en él.Si me podeis ayudar os lo agradecería.Aqui os lo dejo:
Yo me estando en Giromena
a mi placer y holgare,
subiérame a un mirador
por más descanso tomare;
por los campos de Monvela
caballeros vi asomare,
ellos de guerra no vienen,
ni menos vienen de paz,
vienen en buenos caballos,
lanzas y adargas traen.
Desque yo los vi, mezquina,
parémelos a mirare,
conociera al uno de ellos
en el cuerpo y cabalgare:
don Rodrigo de Chavella,
que llaman del Marechale,
primo hermano de la reina,
mi enemigo era mortale.
Desque yo, triste, le viera,
luego vi mala señale.
Tomé mis hijos conmigo
y subíme al homenaje;
ya que yo iba a subir,
ellos en mi casa estane;
don Rodrigo es el primero,
y los otros tras él vane.
-Sálveos Dios, doña Isabel,
Caballeros, bien vengades.
-¿Conocédesnos, señora,
pues así vais a hablare?
-Ya os conozco, don Rodrigo,
¡ya os conozco por mi male!
¿A qué era vuestra venida?
¿Quién os ha enviado acae?
-Perdonédesme, señora, 35
por lo que os quiero hablare:
sabed que la reina, mi prima,
acá enviado me hae,
porque ella es muy mal casada
y esta culpa en vos estáe,
porque el rey tiene en vos hijos
y en ella nunca los hae,
siendo, como sois, su amiga,
y ella mujer naturale,
manda que murais, señora,
paciencia querais prestare.
Respondió doña Isabel
con muy gran honestidade:
-Siempre fuisteis, don Rodrigo,
en toda mi contrariedade;
si vos queredes, señor,
bien sabedes la verdade:
que el rey me pidió mi amor,
y yo no se le quise dare,
teniendo en más a mi honra,
que no sus reinos mandare.
Cuando vio que no quería,
mis padres fuera a mandare;
ellos tampoco quisieron,
por la su honra guardare.
Desque todo aquesto vido,
por fuerza me fue a tomare,
trújome a esta fortaleza,
do estoy en este lugare,
tres años he estado en ella
Yo me estando en Giromena
a mi placer y holgare,
subiérame a un mirador
por más descanso tomare;
por los campos de Monvela
caballeros vi asomare,
ellos de guerra no vienen,
ni menos vienen de paz,
vienen en buenos caballos,
lanzas y adargas traen.
Desque yo los vi, mezquina,
parémelos a mirare,
conociera al uno de ellos
en el cuerpo y cabalgare:
don Rodrigo de Chavella,
que llaman del Marechale,
primo hermano de la reina,
mi enemigo era mortale.
Desque yo, triste, le viera,
luego vi mala señale.
Tomé mis hijos conmigo
y subíme al homenaje;
ya que yo iba a subir,
ellos en mi casa estane;
don Rodrigo es el primero,
y los otros tras él vane.
-Sálveos Dios, doña Isabel,
Caballeros, bien vengades.
-¿Conocédesnos, señora,
pues así vais a hablare?
-Ya os conozco, don Rodrigo,
¡ya os conozco por mi male!
¿A qué era vuestra venida?
¿Quién os ha enviado acae?
-Perdonédesme, señora, 35
por lo que os quiero hablare:
sabed que la reina, mi prima,
acá enviado me hae,
porque ella es muy mal casada
y esta culpa en vos estáe,
porque el rey tiene en vos hijos
y en ella nunca los hae,
siendo, como sois, su amiga,
y ella mujer naturale,
manda que murais, señora,
paciencia querais prestare.
Respondió doña Isabel
con muy gran honestidade:
-Siempre fuisteis, don Rodrigo,
en toda mi contrariedade;
si vos queredes, señor,
bien sabedes la verdade:
que el rey me pidió mi amor,
y yo no se le quise dare,
teniendo en más a mi honra,
que no sus reinos mandare.
Cuando vio que no quería,
mis padres fuera a mandare;
ellos tampoco quisieron,
por la su honra guardare.
Desque todo aquesto vido,
por fuerza me fue a tomare,
trújome a esta fortaleza,
do estoy en este lugare,
tres años he estado en ella