Y sintiéndose uno a veces como gorrioncillo risueño
o como soñador zarrapastroso…
y yo doy las gracias por haberme traído hasta aquí,
hacia esta nueva oportunidad de cambiar,
las sugerencias repletas de signos que conceden tiempo al tiempo
y me encoge la debilidad y el perdón,
el espacio del dolor de los desagües ...
y cuando nos han prestado una canoa tras la santa cena…
cuando sonríe la Luna llena por el creciente filosófico
y se reúnen los lobos en azul oscuro por los teatros...
cuando tengo como excusa nuevamente, a una mujer talismán.