Azul y sal.

TARUGUS

Poeta fiel al portal
Esta noche la mar está embravecida , colérica, llena de ira, de rencor, azotada por los vientos con furia y saña.. En los oscuros cielos los nubarrones se retuercen de dolor y venganza y asaetean a la mar con agua afilada, con estruendo ciclópeo los truenos retumban en la noche, y los rayos golpean una y otra vez, iluminando la oscura noche.

La mar está hambrienta e irritada, con ansias asesinas y fieras. Me gusta, sí, es verdad, pero también es verdad que esta noche no navegaré en la mar, pues nada puedo contra esa furia demonica; me limitaré a verla tras los cristales de mi ventana, pues es bella esta noche, me cautiva es cieto pero también me hace sentir temeroso e insignificante.

Mi barca esta aciaga noche dormirá segura en la ensenada protectora, tras muros de sólida e inquebrantable piedra. Ya sé que toda tormenta por muy demónica y bestial que sea pasará, quizás un día, o dos, o tres quizás, o más, ¿acaso me importa esperar?.

Y la mar más tarde o mas temprano volverá a ser un remanso de paz azul, un espejo obediente y sereno, dónde mi barca navegará suavemente, deslizándose bajo el chapoteo ritmico de los remos que yo empuñaré.

Algunos me llamarán cobarde, otros prudente, incluso imbécil, habrá de todo; pero yo seguiré empuñando los remos de mi barca cada vez que se presente la oportunidad y penetraré en la mar hasta perder los contornos de la costa, dónde todo es azul y sal.
 
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Esta noche la mar está embravecida , colérica, llena de ira, de rencor, azotada por los vientos con furia y saña.. En los oscuros cielos los nubarrones se retuercen de dolor y venganza y asaetean a la mar con agua afilada, con estruendo ciclópeo los truenos retumban en la noche, y los rayos golpean una y otra vez, iluminando la oscura noche.

La mar está hambrienta e irritada, con ansias asesinas y fieras. Me gusta, sí, es verdad, pero también es verdad que esta noche no navegaré en la mar, pues nada puedo contra esa furia demonica; me limitaré a verla tras los cristales de mi ventana, pues es bella esta noche, me cautiva es cieto pero también me hace sentir temeroso e insignificante.

Mi barca esta aciaga noche dormirá segura en la ensenada protectora, tras muros de sólida e inquebrantable piedra. Ya sé que toda tormenta por muy demónica y bestial que sea pasará, quizás un día, o dos, o tres quizás, o más, ¿acaso me importa esperar?.

Y la mar más tarde o mas temprano volverá a ser un remanso de paz azul, un espejo obediente y sereno, dónde mi barca navegará suavemente, deslizándose bajo el chapoteo ritmico de los remos que yo empuñaré.

Algunos me llamarán cobarde, otros prudente, incluso imbécil, habrá de todo; pero yo seguiré empuñando los remos de mi barca cada vez que se presente la oportunidad y penetraré en la mar hasta perder los contornos de la costa, dónde todo es azul y sal.
Bella prosa donde los instantes de espera deja ese choque
de infinitas sensaciones para que la ilusion sea el camino
a seguir entre azules. excelente. saludos de luzyabsenta
 

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