El Cangrejo
Poeta recién llegado
B-612
Siempre albo (puro).
Fértil útero.
Fecundo como el patio de arrayanes,
estrella dendrítica;
así es el rincón en el que me escondo
a escribir; aunque a veces,
por no podar viciosas raíces,
acabo como el sacrificio de Isaac.
Es verdad, habitualmente
me cuesta trazar ideas
y estos pliegos, que engrosándose,
culminan fagocitando la cima de mi lápiz,
que sólo alimenta el velódromo de Diana.
Otras veces... caen.
Florecen sin dominio
hasta la ensalada de palabras;
exiguas se eslabonan
llegando a la impresión.
Desde luego, también tengo mi flor,
ésa a proteger, adminar e invocar
entre parágrafos.
Aquella que no puedo llevar
en mis travesías pero que me espera
entre almohadas ávida de lectura.
Mi camarada, sustentáculo y brío,
mi crítica y abrigo. Desde luego,
en este asteroide tengo mi rosa.
(Omnia Vincit Amor)
Siempre albo (puro).
Fértil útero.
Fecundo como el patio de arrayanes,
estrella dendrítica;
así es el rincón en el que me escondo
a escribir; aunque a veces,
por no podar viciosas raíces,
acabo como el sacrificio de Isaac.
Es verdad, habitualmente
me cuesta trazar ideas
y estos pliegos, que engrosándose,
culminan fagocitando la cima de mi lápiz,
que sólo alimenta el velódromo de Diana.
Otras veces... caen.
Florecen sin dominio
hasta la ensalada de palabras;
exiguas se eslabonan
llegando a la impresión.
Desde luego, también tengo mi flor,
ésa a proteger, adminar e invocar
entre parágrafos.
Aquella que no puedo llevar
en mis travesías pero que me espera
entre almohadas ávida de lectura.
Mi camarada, sustentáculo y brío,
mi crítica y abrigo. Desde luego,
en este asteroide tengo mi rosa.
(Omnia Vincit Amor)