dragon_ecu
Esporádico permanente
Baal. El demonio, el satírico.
Su lengua es tan hábil que oculta a plena vista la verdad, entre mentiras creíbles.
Posee el don de la malicia, el insulto, el desprestigio, y se entrega a las órdenes de un sueño que él mismo considera imposible.
Le niega al poeta su labor de paz para disfrazarlo como comerciante de la muerte... logrando así entre las risas, ganar aceptación a sus tan funestas palabras.
Baal, el artificioso fracasado cuyo encargo era humillar las tradiciones a cambio de vanidad y algún pago.
El que además se encuentra oculto en el burdel, entre sueños de verse dueño del harem.
Quien embromado por las putas busca subirse en un apolillado banquito como tarima, desde donde se autonombra profeta colmado de perfección.
Su moralina de madera le atribuía así la superioridad en todo lo que se le ocurría y convenga.
Cayendo en su propia mentira, por confiar en el filo de su viperina lengua.
El satírico cayó en su propio sarcasmo, mientras sin atar rimas se autoproclamaba poeta inmejorable.
Baal quien es condenado por escribir loas a cada una de sus esposas.
Aquellas prostitutas que fueran por él, renombradas con los mismos nombres de las parejas de Mahoma.
Antes de ser decapitado grita: “Prostitutas y escritores, Mahound. Somos la gente a la que no puedes perdonar”.
A lo que Mahound responde:
“Escritores y prostitutas, no encuentro la diferencia”.
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Su lengua es tan hábil que oculta a plena vista la verdad, entre mentiras creíbles.
Posee el don de la malicia, el insulto, el desprestigio, y se entrega a las órdenes de un sueño que él mismo considera imposible.
Le niega al poeta su labor de paz para disfrazarlo como comerciante de la muerte... logrando así entre las risas, ganar aceptación a sus tan funestas palabras.
Baal, el artificioso fracasado cuyo encargo era humillar las tradiciones a cambio de vanidad y algún pago.
El que además se encuentra oculto en el burdel, entre sueños de verse dueño del harem.
Quien embromado por las putas busca subirse en un apolillado banquito como tarima, desde donde se autonombra profeta colmado de perfección.
Su moralina de madera le atribuía así la superioridad en todo lo que se le ocurría y convenga.
Cayendo en su propia mentira, por confiar en el filo de su viperina lengua.
El satírico cayó en su propio sarcasmo, mientras sin atar rimas se autoproclamaba poeta inmejorable.
Baal quien es condenado por escribir loas a cada una de sus esposas.
Aquellas prostitutas que fueran por él, renombradas con los mismos nombres de las parejas de Mahoma.
Antes de ser decapitado grita: “Prostitutas y escritores, Mahound. Somos la gente a la que no puedes perdonar”.
A lo que Mahound responde:
“Escritores y prostitutas, no encuentro la diferencia”.
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(Baal, personaje de los Versos Satánicos).
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