Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
Vengo por ti Sol del norte cardinal
a que grabes en mi piel tu dorado abrazo;
a cuestas mis pertrechos derruidos
para que de calma y sequedad sean curtidos.
Mis oídos, de ruidosa ciudad envueltos,
se seducen y desnudan al rugir salino;
absortos en cada estruendo turquesa,
se apasionan y adormecen en ansiado asilo.
Vengo con mis pies untados de alquitrán
a enjugarlos en tus arenas nativas,
vengo a lavar mis retinas
y a exudar esta carga mortal.
Vengo a ti a cobijarme en tu manto estelar
que precipita en fulgores de sueños,
vengo a beberme tu cielo
hasta embriagar mi esencia de paz.
Vengo a ti ¡Oh! norte ancestral
con mi contaminada carga de desechos.
¡A curar mis heridas citadinas , vengo!,
en tu sol, tu mar, y tu manto estelar.
JDz
a que grabes en mi piel tu dorado abrazo;
a cuestas mis pertrechos derruidos
para que de calma y sequedad sean curtidos.
Mis oídos, de ruidosa ciudad envueltos,
se seducen y desnudan al rugir salino;
absortos en cada estruendo turquesa,
se apasionan y adormecen en ansiado asilo.
Vengo con mis pies untados de alquitrán
a enjugarlos en tus arenas nativas,
vengo a lavar mis retinas
y a exudar esta carga mortal.
Vengo a ti a cobijarme en tu manto estelar
que precipita en fulgores de sueños,
vengo a beberme tu cielo
hasta embriagar mi esencia de paz.
Vengo a ti ¡Oh! norte ancestral
con mi contaminada carga de desechos.
¡A curar mis heridas citadinas , vengo!,
en tu sol, tu mar, y tu manto estelar.
JDz