Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya navega tu pulso extendido
dormido entre las olas conmoviendo
la bahía de las aguas temblorosas,
inflamada llanura tibia y dispersa
que acontece el páramo de grácil sutura.
Ya tus aves de piel oceánica atraviesan
lo que en su memoria late como un himno
y socava tu vientre de resonante misterio
hacia las transparencias de solitarias figuras.
Ya tus manos níveas se diluyen fijamente,
tu corazón expandido se aferra
a las fajas del cielo que amanece
y cae como brisa con ramos de sol,
erizando la dócil curvatura,
sumergiendo su aliento, quemando
el tiempo en las entrañas del amor.
dormido entre las olas conmoviendo
la bahía de las aguas temblorosas,
inflamada llanura tibia y dispersa
que acontece el páramo de grácil sutura.
Ya tus aves de piel oceánica atraviesan
lo que en su memoria late como un himno
y socava tu vientre de resonante misterio
hacia las transparencias de solitarias figuras.
Ya tus manos níveas se diluyen fijamente,
tu corazón expandido se aferra
a las fajas del cielo que amanece
y cae como brisa con ramos de sol,
erizando la dócil curvatura,
sumergiendo su aliento, quemando
el tiempo en las entrañas del amor.
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