Tamar
Poeta adicto al portal
Me preocupa
el aclararme en la oscuridad que encierra nuestras conversaciones.
La falta de frenos en una carrera circular.
El despertarme extrañando el miedo de mi pesadilla.
El que tu sonrisa tenga tanto de peculiar.
el aclararme en la oscuridad que encierra nuestras conversaciones.
La falta de frenos en una carrera circular.
El despertarme extrañando el miedo de mi pesadilla.
El que tu sonrisa tenga tanto de peculiar.
Me preocupa,
pero igual bailamos.
pero igual bailamos.
Estas tú, vestido de negro,
y con un antiguo gesto,
recibes mi mano al tercer compás.
y con un antiguo gesto,
recibes mi mano al tercer compás.
Estoy yo, en un vestido morado,
y con guantes no combinados,
abro una especia de danza,
en la que estamos sin más.
y con guantes no combinados,
abro una especia de danza,
en la que estamos sin más.
Estas tú, bastante cansado,
repitiendo lo difícil,
que fue para ti llegar,
que en el camino hubo fallos,
con mi rostro vigilando otros pasos,
con vestidos y colores de alquitrán.
repitiendo lo difícil,
que fue para ti llegar,
que en el camino hubo fallos,
con mi rostro vigilando otros pasos,
con vestidos y colores de alquitrán.
Estoy yo, apoyándome en tu cuello,
sospechando que muy lejos,
explota ya mi mirar.
Pero que mientras bailamos,
en peldaños y cortinas,
olvidamos lo demás.
sospechando que muy lejos,
explota ya mi mirar.
Pero que mientras bailamos,
en peldaños y cortinas,
olvidamos lo demás.
Y te cuento al oído,
Ya no me quedan recibos,
si llegaste, Bienvenido.
Vale, que pronto te irás.
Ya no me quedan recibos,
si llegaste, Bienvenido.
Vale, que pronto te irás.