Lacrimoso
Poeta recién llegado
BAILANDO CON LA DAMA MUERTA
Distancia que sumerge nuestros mundos
en paralelos que trae nuestro respirar profundo
es un paraje ilustre al amor encarcelado,
tenemos que huir al eterno
que todos los días contemplamos.
Y observa que bien acicalamos a la oscuridad
que tanto deleitamos y en ella bailamos,
la soledad toca el piano
de nuestros espíritus que dejamos,
aún sigamos bailando bella dama.
Tomo tu curva, tomas mi apoyo,
nos miramos, contemplamos,
un mundo, otro mundo,
tu jardín, aquel edén,
ruborizamos, aún callamos.
Dormimos, estamos por siempre vivos,
olemos, son las rosas de tu piel,
suspiramos, transpiramos,
desesperamos, aún más despertamos,
ojos brillan, labios gritan.
El tiempo se hace somero,
se pone un nuevo sombrero,
esta estirando sus pies por nosotros,
esperamos otra pieza, ideamos,
cortamos flores, dejamos ofrenda a este tiempo nuevo.
Aún vivimos, aún morimos,
dama muerta, caballero sobreviviente,
toma mi vida, dame tu muerte,
nos dividimos, nos juntamos,
somos uno y seguimos bailando.
Nos bañamos en la melodía,
bailamos en nuestro aire,
en nuestro tiempo inmortal,
por todas las noches,
por todos los tiempos.
Nos elevamos,
las nubes el suelo,
ángeles en concierto,
la Luna agradece
por estar en ella bailando.
Ojos coquetean,
dedos que entre ellos pelean,
El rubor nuevamente se abre,
las miradas se golpean
se derriten por nuestra piel.
Los labios arden,
cada uno se maquilla
frente a su fuego lento,
pide agua, da sed,
necesitan ya mojarse.
Enloquezco, enloqueces,
nos burlamos,
cae una mirada al suelo
y rebota a pedido del deseo,
el sopor ahoga.
Nos hundimos,
la marea nos endulza,
la brisa nos despeina,
las estrellas bajan
para que sean nuestros vigías.
Me acerco,
los cabellos se aparean,
los pómulos se sienten,
la piel se besa,
los ojos se encarcelan.
Suspiran las gaviotas,
las estrellas se desean,
el mar y la noche se enamoran,
la arena se besa con las nubes,
el viento detiene al tiempo.
Nos detenemos,
el mirar desnuda sentimientos,
nos abrazamos
y aún más desesperamos,
susurros unos a otros entregamos.
Palabras van y vienen,
hacen la ronda sobre nosotros,
la sed se toma lentamente,
caricias se estremecen,
el temor ya se pierde.
Bailamos, sobre la arena, en el mar, en la noche, en nuestro suspirar eterno.
Lacrimoso.
Distancia que sumerge nuestros mundos
en paralelos que trae nuestro respirar profundo
es un paraje ilustre al amor encarcelado,
tenemos que huir al eterno
que todos los días contemplamos.
Y observa que bien acicalamos a la oscuridad
que tanto deleitamos y en ella bailamos,
la soledad toca el piano
de nuestros espíritus que dejamos,
aún sigamos bailando bella dama.
Tomo tu curva, tomas mi apoyo,
nos miramos, contemplamos,
un mundo, otro mundo,
tu jardín, aquel edén,
ruborizamos, aún callamos.
Dormimos, estamos por siempre vivos,
olemos, son las rosas de tu piel,
suspiramos, transpiramos,
desesperamos, aún más despertamos,
ojos brillan, labios gritan.
El tiempo se hace somero,
se pone un nuevo sombrero,
esta estirando sus pies por nosotros,
esperamos otra pieza, ideamos,
cortamos flores, dejamos ofrenda a este tiempo nuevo.
Aún vivimos, aún morimos,
dama muerta, caballero sobreviviente,
toma mi vida, dame tu muerte,
nos dividimos, nos juntamos,
somos uno y seguimos bailando.
Nos bañamos en la melodía,
bailamos en nuestro aire,
en nuestro tiempo inmortal,
por todas las noches,
por todos los tiempos.
Nos elevamos,
las nubes el suelo,
ángeles en concierto,
la Luna agradece
por estar en ella bailando.
Ojos coquetean,
dedos que entre ellos pelean,
El rubor nuevamente se abre,
las miradas se golpean
se derriten por nuestra piel.
Los labios arden,
cada uno se maquilla
frente a su fuego lento,
pide agua, da sed,
necesitan ya mojarse.
Enloquezco, enloqueces,
nos burlamos,
cae una mirada al suelo
y rebota a pedido del deseo,
el sopor ahoga.
Nos hundimos,
la marea nos endulza,
la brisa nos despeina,
las estrellas bajan
para que sean nuestros vigías.
Me acerco,
los cabellos se aparean,
los pómulos se sienten,
la piel se besa,
los ojos se encarcelan.
Suspiran las gaviotas,
las estrellas se desean,
el mar y la noche se enamoran,
la arena se besa con las nubes,
el viento detiene al tiempo.
Nos detenemos,
el mirar desnuda sentimientos,
nos abrazamos
y aún más desesperamos,
susurros unos a otros entregamos.
Palabras van y vienen,
hacen la ronda sobre nosotros,
la sed se toma lentamente,
caricias se estremecen,
el temor ya se pierde.
Bailamos, sobre la arena, en el mar, en la noche, en nuestro suspirar eterno.
Lacrimoso.