Quinta
Poeta recién llegado
No quería marcharme,
lo juro.
Pero tú también conoces el umbral de la cordura
y el guardián que custodia el arcón de la verdad.
Tú sabes quién acecha detrás de cada esquina,
blandiendo en alto su guadaña,
dispuesto a abalanzarse sobre aquellos que persigan sus sueños.
No quería marcharme,
lo juro,
y no quería abandonarme,
pero empecé a escupir sangre y descubrí que estaba enferma,
más de lo que nunca habría imaginado,
más de lo que nunca me atreví a imaginar
y más de lo que nunca podrán expresar mis dedos
muriendo mientras escribo.
Y aunque mi mal se curó con antibióticos
y pastillas de dolor y sinestesia
yo seguí ahogándome en la sangre de los días perdidos,
de los días que ya no volverán.
No quería marcharme,
lo juro.
Ellos fueron los que me llevaron.
Fue la lluvia la que me contó lo que esperaba en el cielo,
apaciguando mi aliento con su dulce sabor,
y después yo descubrí que estaba en el lugar
que siempre había soñado.
No quería marcharme,
lo juro.
Pero volvería a hacerlo.
Y lo haría porque lloro, y bajo el agua, no soy nadie.
lo juro.
Pero tú también conoces el umbral de la cordura
y el guardián que custodia el arcón de la verdad.
Tú sabes quién acecha detrás de cada esquina,
blandiendo en alto su guadaña,
dispuesto a abalanzarse sobre aquellos que persigan sus sueños.
No quería marcharme,
lo juro,
y no quería abandonarme,
pero empecé a escupir sangre y descubrí que estaba enferma,
más de lo que nunca habría imaginado,
más de lo que nunca me atreví a imaginar
y más de lo que nunca podrán expresar mis dedos
muriendo mientras escribo.
Y aunque mi mal se curó con antibióticos
y pastillas de dolor y sinestesia
yo seguí ahogándome en la sangre de los días perdidos,
de los días que ya no volverán.
No quería marcharme,
lo juro.
Ellos fueron los que me llevaron.
Fue la lluvia la que me contó lo que esperaba en el cielo,
apaciguando mi aliento con su dulce sabor,
y después yo descubrí que estaba en el lugar
que siempre había soñado.
No quería marcharme,
lo juro.
Pero volvería a hacerlo.
Y lo haría porque lloro, y bajo el agua, no soy nadie.
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