bajo la lápida que sepulta mi carne

Anais_nin

Poeta recién llegado
Ante el recuerdo de las palabras repetidas
me vuelvo a entregar a los latidos inconclusos del atardecer;
ante el somnoliento réquiem de mi antigua vida que vaga
olvidada entre escenarios y calles abandonadas…
una vez mas, la vida se ha encargado
de protestar ante aquel sueño perdido;
ante aquel estrepitoso golpear de olas contra la roca;
ante el desolado mar que mece melancólicamente mi alma.

Tardes llenas de soledad…
vastas experiencias enredan mis pasos
apuñalando mi sentimiento, desangrando mi pasión,
deslizándome hasta el delirio
de un par de manos sudadas que acaricien mi espalda.
Mas, mis besos duermen
enterrados
bajo una húmeda lápida que sepulta mi carne.

Anoche soñé con aquel que desgarró mis piernas
entre el dolor y la locura de una extraña noche
en la que no hubo ni preguntas ni respuestas.
Soñé con aquel que prometió envejecer sus manos
esposadas a las mías;
con aquel ser de negra mirada y de abrazo gigante…
aquel, que pese a sus esfuerzos,
nunca logró que le odiara.

Aquel que aún en sueños me besa dulcemente,
sin hacer preguntas
sin pedir respuestas…

¿Será que el dormitar de la pasión me está llevando hasta la colina del deseo?
¿Será que el deseo de ser violentamente amada
ha despertado en vista de que mi amante se ha dormido en el silencio?

No logro comprender esta extraña sensación.
Creo que mientras duermo bajo aquella lápida que enfría mi vientre,
la carne se resiste
y quiere vivir,
vibrar,
agitarse desesperadamente
y volver a devorar aquellos labios
que se niegan a besar
… no lo sé…
¿será que el tiempo traerá las respuestas
alguna vez?
Eso espero.
 
Última edición:
Ante el recuerdo de las palabras repetidas
me vuelvo a entregar a los latidos inconclusos del atardecer;
ante el somnoliento réquiem de mi antigua vida que vaga
olvidada entre escenarios y calles abandonadas…
una vez mas, la vida se ha encargado
de protestar ante aquel sueño perdido;
ante aquel estrepitoso golpear de olas contra la roca;
ante el desolado mar que mece melancólicamente mi alma.

Tardes llenas de soledad…
vastas experiencias enredan mis pasos
apuñalando mi sentimiento, desangrando mi pasión,
deslizándome hasta el delirio
de un par de manos sudadas que acaricien mi espalda.
Mas, mis besos duermen
enterrados
bajo una húmeda lápida que sepulta mi carne.

Anoche soñé con aquel que desgarró mis piernas
entre el dolor y la locura de una extraña noche
en la que no hubo ni preguntas ni respuestas.
Soñé con aquel que prometió envejecer sus manos
esposadas a las mías;
con aquel ser de negra mirada y de abrazo gigante…
aquel, que pese a sus esfuerzos,
nunca logró que le odiara.

Aquel que aún en sueños me besa dulcemente,
sin hacer preguntas
sin pedir respuestas…

¿Será que el dormitar de la pasión me está llevando hasta la colina del deseo?
¿Será que el deseo de ser violentamente amada
ha despertado en vista de que mi amante se ha dormido en el silencio?

No logro comprender esta extraña sensación.
Creo que mientras duermo bajo aquella lápida que enfría mi vientre,
la carne se resiste
y quiere vivir,
vibrar,
agitarse desesperadamente
y volver a devorar aquellos labios
que se niegan a besar
… no lo sé…
¿será que el tiempo traerá las respuestas
alguna vez?
Eso espero.


Delicioso poema amiga Anais ,es sencillamente bestial en la mezcla de sentimientos y sensaciones que has trasmitido tan sabiamente.
mis estrellas a tu poema y felicitaciones sinceras por tan bella obra.
besos.
 
Ante el recuerdo de las palabras repetidas
me vuelvo a entregar a los latidos inconclusos del atardecer;
ante el somnoliento réquiem de mi antigua vida que vaga
olvidada entre escenarios y calles abandonadas…
una vez mas, la vida se ha encargado
de protestar ante aquel sueño perdido;
ante aquel estrepitoso golpear de olas contra la roca;
ante el desolado mar que mece melancólicamente mi alma.

Tardes llenas de soledad…
vastas experiencias enredan mis pasos
apuñalando mi sentimiento, desangrando mi pasión,
deslizándome hasta el delirio
de un par de manos sudadas que acaricien mi espalda.
Mas, mis besos duermen
enterrados
bajo una húmeda lápida que sepulta mi carne.

Anoche soñé con aquel que desgarró mis piernas
entre el dolor y la locura de una extraña noche
en la que no hubo ni preguntas ni respuestas.
Soñé con aquel que prometió envejecer sus manos
esposadas a las mías;
con aquel ser de negra mirada y de abrazo gigante…
aquel, que pese a sus esfuerzos,
nunca logró que le odiara.

Aquel que aún en sueños me besa dulcemente,
sin hacer preguntas
sin pedir respuestas…

¿Será que el dormitar de la pasión me está llevando hasta la colina del deseo?
¿Será que el deseo de ser violentamente amada
ha despertado en vista de que mi amante se ha dormido en el silencio?

No logro comprender esta extraña sensación.
Creo que mientras duermo bajo aquella lápida que enfría mi vientre,
la carne se resiste
y quiere vivir,
vibrar,
agitarse desesperadamente
y volver a devorar aquellos labios
que se niegan a besar
… no lo sé…
¿será que el tiempo traerá las respuestas
alguna vez?
Eso espero.



Bonito poema algun dia sabras la respuesta creo besos
 
Delicioso poema amiga Anais ,es sencillamente bestial en la mezcla de sentimientos y sensaciones que has trasmitido tan sabiamente.
mis estrellas a tu poema y felicitaciones sinceras por tan bella obra.
besos.

Muchas gracias compañero...
un abrazo, y gracias por dejar tus huellas en la arena de mis letras.
 

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